El pronóstico que ilusiona a los amantes de la nieve: la primavera podría estirar la temporada en la montaña
¿Se viene una primavera más fría y lluviosa? Un meteorólogo anticipa cómo podría afectar la nieve en la montaña y qué significa para la temporada.
El invierno todavía tiene margen para dar pelea en la montaña. El meteorólogo y licenciado en Oceanografía Matías De Oto anticipó un escenario de primavera más fría y lluviosa de lo normal, una combinación que podría favorecer la continuidad de la nieve en los sectores medios y altos.
Durante una entrevista en el programa Ideas Circulares, De Oto analizó primero las condiciones previstas para este fin de semana y explicó que el ingreso de aire frío y la rotación de los vientos hacia el sector este estarán acompañados por una importante presencia de nubosidad.
“Se instaló esta masa de aire frío con ya una rotación de viento al sector este, dejó algunas heladas a la mañana antes de establecerse este stratus, que es un stratocumulus que tiene una pinta de mar de nubes”, explicó.
¿Cómo estará el tiempo en la zona baja?
En la zona baja se esperan jornadas con cielos cubiertos, aunque con algunos momentos de sol. Las temperaturas máximas estarán entre 6 y 8 grados, mientras que las mínimas se ubicarán entre 0 y 2 grados, con posibilidad de algunas heladas matinales.
El especialista señaló que estos valores se encuentran dentro de los parámetros habituales para agosto. “Las máximas de agosto están alrededor de los 8 grados y las mínimas alrededor de 0, menos 1. Así que no estamos ni muy muy cálidos ni muy muy fríos, normales”, sostuvo.
¿Qué pasa en las cumbres?
Pero la situación será diferente en la montaña. La nubosidad tendrá mayor desarrollo durante el sábado y especialmente el domingo, cuando las cumbres podrían quedar cubiertas.
“La diferencia con el stratocumulus es que, más que nada el fin de semana, el domingo, es una nube que arranca también en esos niveles, en los 1.600 aproximadamente, pero tiene una extensión vertical mayor. Y ya la cumbre del Cerro Catedral o las cumbres aledañas quedan tapadas por la nube”, explicó.
Esta situación puede generar baja visibilidad y luz plana, además de pequeños episodios de nieve en las caras de barlovento y formación de hielo.
“Eso genera que en las caras de barlovento se genere algún copito y también la cencellada, que es la formación de hielo en la roca”, detalló.
De Oto explicó que este fenómeno puede generar paisajes completamente blancos en la montaña sin que necesariamente se trate de nieve acumulada sobre las rocas.
“Lo que encontró las rocas de las montañas todas blancas no era nieve, era rime ice, es como una especie de hielo producto de la cencellada”, señaló.
El proceso se produce cuando pequeñas gotas de agua permanecen en estado líquido a temperaturas inferiores al punto de congelación y son transportadas por el viento. Al impactar contra rocas, lengales, antenas o medios de elevación, las gotas se congelan y comienzan a acumularse.
“Esa gotita líquida, cuando está dentro de la nube y con vientos del este en la montaña, que son un poco más fuertes, alrededor de 30 a 50 kilómetros por hora, pega contra el lengal, contra la aerosilla, contra la antena, y esa gota se pega y se congela”, explicó.
Viento del este: ¿bueno para algo?
En los sectores bajos, el viento del este será bastante más moderado y podría alcanzar alrededor de 30 km/h. De Oto incluso destacó que esta dirección puede resultar favorable para determinadas actividades náuticas.
“Todo lo que es, por ejemplo, el lago Moreno, la parte ventosa, está bueno para el kayak cuando hay viento del este, porque toda esa zona tiene menos viento”, comentó.
Sin embargo, el escenario comenzará a cambiar durante la próxima semana con el ingreso de nuevos sistemas frontales provenientes del Pacífico.
“Cuando el bloqueo se libere, van a entrar otra vez los sistemas y se está viendo que va a entrar tanto en la cordillera central como en la cordillera norpatagónica”, explicó.
El meteorólogo vinculó esta dinámica con la evolución del fenómeno de El Niño, aunque aclaró que sus efectos no son constantes y presentan períodos de mayor y menor actividad.
“Un Niño no es que su impacto son todos los días consistentes, sino que tiene altibajos”, señaló.
De Oto destacó que la circulación comenzó a activarse durante julio y que ya produjo un mes particularmente húmedo. “La circulación empezó en julio pero ya nos dejó un julio anormalmente lluvioso”, afirmó.
Para agosto, en tanto, consideró que el acumulado podría terminar acercándose a los valores normales. “Lo más probable es que con esta seguidilla de sistemas frontales tengamos un agosto normal, más que nada”, sostuvo.
¿Qué se espera para la primavera?
Las proyecciones para los meses siguientes muestran además una primavera con mayor movimiento. “Septiembre también en las proyecciones se ve movido. Octubre también. Va a ser una primavera de mayor precipitación que lo normal”, anticipó.
Y allí aparece uno de los datos que más puede interesar a quienes siguen la temporada de montaña: las condiciones podrían resultar favorables para que la nieve permanezca durante más tiempo.
“Lo que pinta el clima ahora es que vamos a tener una primavera un poco más lluviosa y más fría. Y eso lo traducís a la montaña y las condiciones de nieve se van a ver favorecidas”, afirmó De Oto.
El especialista aclaró que siempre pueden producirse períodos de temperaturas elevadas capaces de reducir rápidamente la nieve en los sectores bajos. Sin embargo, destacó que actualmente todavía existe una base importante.
“Hasta ahora tenemos nieve en la base. Por más que hayan pasado algunos días de calor, que estos últimos días han sido calurosos, el termómetro no ha bajado de cero grados aproximadamente, al menos en la zona del lago”, explicó.
Según su análisis, los próximos sistemas continuarán aportando nieve principalmente en los sectores medios y superiores de la montaña, aunque no necesariamente en las zonas bajas. “Va a seguir nevando en sectores medios y superiores por los próximos días”, anticipó.
De Oto aclaró que no cuenta actualmente con una medición precisa de la cantidad de nieve acumulada en las partes altas, pero destacó que las sucesivas nevadas permitieron construir una base. “Fueron bastante nevadas sucesivas, chiquititas, algunas más grandes, pero generaron su base”, indicó.
Si este patrón se mantiene, la evolución de la primavera podría convertirse en un factor favorable para una temporada de nieve más prolongada, especialmente en los sectores medios y altos de la montaña.
Finalmente, consultado sobre la tradicional tormenta o nevada de Santa Rosa, el meteorólogo prefirió esperar a contar con información más cercana para realizar una evaluación precisa. “Lo tenemos que chequear la semana que viene”, respondió.