El proyecto de Alberdi que Sarmiento quiso destruir
Alberdi apostó por integrar a los caudillos federales que Sarmiento quería eliminar. La disputa que marcó la Constitución de 1853 aún resuena.
En mayo de 1852, Juan Bautista Alberdi le envió a Justo José de Urquiza su proyecto de Constitución para la Argentina: las Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina. El texto proponía un federalismo atenuado y un presidencialismo fuerte, y se convertiría en el eje de la Convención Constituyente de Santa Fe. Alberdi no asistió a esa convención, pero su influencia fue decisiva.
Nacido en San Miguel de Tucumán el 29 de agosto de 1810, Alberdi dedicó su vida a buscar una síntesis que superara el conflicto entre federales y unitarios. Esa búsqueda lo llevó a sostener una idea que llamó "notredad": ni nosotros ni los otros, sino una integración superadora de los bandos en pugna.
La construcción del Estado
Alberdi veía en Urquiza la oportunidad histórica de organizar definitivamente el país, transformando la confederación en federación. Desde Quillota, en Chile, siguió de cerca el proceso y logró que los constituyentes tomaran su texto como referencia central. Rechazó el ministerio de Hacienda que le ofreció Urquiza, pero aceptó representar al país en Europa.
El año 1852 fue bisagra: la batalla de Caseros, el 3 de febrero, y el Acuerdo de San Nicolás, del 31 de mayo, marcaron el camino hacia la organización nacional. En ese contexto, Alberdi ya había apoyado a Urquiza desde el Pronunciamiento del 1° de mayo de 1851.
Su obra Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho (1837) ya planteaba la superación del conflicto entre federales y unitarios, una preocupación que lo acompañó toda su vida. Para Alberdi, la ideología debía acercarse a la política realista, siguiendo la Escuela Histórica del Derecho de Savigny: el derecho es una creación influenciada por la sociedad en un momento dado.
El debate con Sarmiento
El Acuerdo de San Nicolás generó un debate inicial entre Alberdi y Sarmiento. Alberdi apoyó la convocatoria amplia a todos los gobernadores de las provincias; Sarmiento se oponía a acordar con gobernadores que consideraba manchados de salvajismo y sangre. La posición alberdiana y urquicista triunfó.
Sarmiento fracasó también en su intento de una alianza intelectual-militar donde lo militar se subordinara a lo intelectual, rol que él mismo ocuparía. Mientras tanto, Alberdi sostenía la necesidad de integrar a los caudillos federales, en clara discrepancia con Sarmiento, que proponía eliminarlos.
La polémica estalló en 1853: Sarmiento pasó de elogiar las Bases a desatar la controversia con las Cartas Quillotanas de Alberdi y Las Ciento Una del sanjuanino.
La violencia y la exclusión
Alberdi criticó el asesinato del caudillo federal Ángel Vicente Peñaloza en Olta, La Rioja, junto a José Hernández, mientras Sarmiento apoyó el homicidio. También discrepó con la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, a la que llamó "guerra de la Triple Infamia", y en esto también se diferenció de Urquiza.
Para Alberdi, la Argentina debía ser convivible con los caudillos federales y los gauchos. Su "notredad" prevalecía sobre la violencia de Sarmiento, pero solo hasta 1861: tras la batalla de Pavón, el triunfo fue de los dogmáticos sarmientistas.
"Gobernar es poblar" fue su gran planteo, y la integración del país, su instrumentación más realista y sensata, frente a quienes proponían eliminar a los caudillos federales. El tucumano ejerció como abogado en Valparaíso, vivió de su trabajo, pero nunca dejó de pensar en su país. "De lejos se ve mejor", parecía creer este renacentista del siglo XIX, que necesitó distancia para abordar lo que amaba.