El proyecto de cobre que puede cambiar San Juan: la decisión que se toma en los próximos meses
El proyecto de cobre más ambicioso de San Juan tiene todo listo para avanzar, pero le falta una pieza clave que todavía nadie puso sobre la mesa. La definición se toma en los próximos meses y de eso depende que Calingasta se transforme o no.
El proyecto de cobre Los Azules, que McEwen Copper desarrolla en Calingasta, entró en su etapa más decisiva. Hacia fines de 2026 la compañía definirá si están dadas las condiciones para avanzar con una inversión inicial estimada en US$3.170 millones, el paso que puede transformar la economía sanjuanina.
La definición llega mientras avanza la ingeniería de detalle y, sobre todo, la búsqueda del financiamiento que permita dejar atrás la etapa de preparación y poner en marcha la construcción.
El estado de avance
Según publicó el portal especializado Minería y Desarrollo, al 30 de junio McEwen había completado cerca del 27% del programa de trabajo previsto para llegar a la decisión final de inversión (FID). La empresa apunta a completar las tareas restantes durante el último trimestre del año.
Si el financiamiento y las autorizaciones avanzan como espera la compañía, la construcción comenzaría a principios de 2027 y la producción de cobre podría arrancar en 2030.
La plata para construir, el gran paso que falta
El proyecto tiene un estudio de factibilidad, está dentro del RIGI y avanza con su ingeniería. Pero para poner en marcha una obra de esta magnitud falta una pieza central: conseguir el dinero para construir.
En mayo pasado, McEwen Copper contrató al banco francés Société Générale como asesor financiero exclusivo para estructurar un paquete de deuda destinado al proyecto. La estrategia contempla combinar distintas fuentes, entre bancos comerciales y organismos multilaterales, agencias de crédito a la exportación y entidades de financiamiento para el desarrollo.
Además, la compañía mantiene conversaciones con la Corporación Financiera Internacional (IFC), integrante del Grupo Banco Mundial, en un proceso que apunta a preparar al proyecto para un eventual financiamiento internacional.
Qué dice el estudio de factibilidad
El estudio presentado en 2025 estimó en US$3.170 millones la inversión inicial para desarrollar Los Azules. El diseño contempla una mina a cielo abierto con una vida útil inicial de 21 años. La producción promedio prevista es de 148.200 toneladas de cobre por año, aunque durante los primeros cinco años podría alcanzar unas 204.800 toneladas anuales.
Otro de los puntos que la compañía destaca es el método de producción. Los Azules apuesta a producir cátodos de cobre mediante lixiviación en pilas, extracción por solventes y electroobtención, sin una planta concentradora convencional ni un dique de colas como el resto de los proyectos sanjuaninos.
Los números económicos también son uno de los argumentos para avanzar: con un precio del cobre de US$4,35 por libra, el estudio calcula un valor presente neto después de impuestos de US$2.900 millones y una tasa interna de retorno del 19,8%.
El respaldo del RIGI
Los Azules consiguió en septiembre de 2025 uno de los pasos regulatorios que la compañía consideraba clave: su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Esto le da estabilidad legal, fiscal y aduanera durante 30 años y mejora las condiciones para una inversión de la magnitud que requiere el proyecto.
En paralelo, McEwen Copper destinó durante el primer trimestre de 2026 US$16,5 millones a trabajos de ingeniería vinculados con la preparación de la decisión final de inversión.
La cuenta regresiva
Los Azules llega a la segunda mitad de 2026 con una definición cada vez más cerca. La ingeniería debe avanzar, el financiamiento debe cerrarse y la compañía deberá tomar la decisión que puede marcar el salto definitivo del proyecto: poner sobre la mesa los US$3.170 millones para comenzar a construir.
Por ahora, el cronograma apunta a fines de 2026 para la FID, 2027 para el inicio de las obras y 2030 para la primera producción de cobre en San Juan.