El proyecto de Milei que podría dejar las reservas del BCRA en manos de bancos extranjeros

La reforma del BCRA que impulsa Milei habilita a bancos internacionales a quedarse con las reservas como garantía. ¿Qué implica para el país?

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El proyecto de Milei que podría dejar las reservas del BCRA en manos de bancos extranjeros
El proyecto de Milei que podría dejar las reservas del BCRA en manos de bancos extranjeros

El Gobierno de Javier Milei presentó una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que, entre otros puntos, habilita a la entidad a tomar créditos de bancos privados internacionales y a comprometer las reservas como garantía. La iniciativa, que busca eliminar el financiamiento monetario del Tesoro, podría dejar los activos estratégicos del país expuestos a embargos por parte de acreedores privados.

El proyecto, que ya está en el Congreso, modifica el artículo 5° de la normativa vigente. Allí se amplía el listado de potenciales acreedores del BCRA: ya no solo podrán ser organismos multilaterales, oficiales extranjeros o bancos centrales, sino que se suma la posibilidad de endeudarse con bancos internacionales.

Un informe del analista Juan Pablo Costa, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), advierte sobre las implicancias de esta medida. Según el trabajo, el texto establece que las reservas son inembargables, pero a la vez permite utilizarlas "como garantía en operaciones propias de banca central", sin fijar un límite cuantitativo ni precisar qué se entiende por "operaciones propias".

Para Costa, este doble juego deja un escenario ambiguo: o prevalece la inembargabilidad y la garantía no tiene valor práctico, o el Banco Central acepta voluntariamente comprometer esa protección frente a un acreedor privado, cediendo incluso la jurisdicción a tribunales extranjeros.

¿Qué pasaría con las reservas?

El análisis plantea un caso concreto: el BCRA toma un préstamo de un banco internacional, garantiza la operación con activos de sus reservas y acepta que el contrato sea sometido a una jurisdicción foránea. En ese contexto, si el país no cumple, el acreedor podría ejecutar la garantía y quedarse con parte de las reservas.

Hoy, el Banco Central ya puede tomar créditos de bancos internacionales, conocidos como REPO, pero esos créditos están respaldados con títulos de deuda pública nacional o emitidos por el propio BCRA, como los Bopreales. En ningún caso implican acceso directo a las reservas internacionales en caso de incumplimiento.

Históricamente, incluso en las negociaciones con bonistas en tribunales de Nueva York, la Argentina sostuvo el carácter inembargable de sus reservas. Con esta reforma, ese principio quedaría en jaque.

Las reservas no son un activo ordinario del Estado: son el instrumento esencial para intervenir en el mercado cambiario, afrontar shocks externos y preservar la confianza en la moneda. Comprometerlas como garantía las transforma en una herramienta de apalancamiento financiero, lo que cambia su naturaleza estratégica.

Otros cambios clave: endeudamiento, política cambiaria y reservas

El proyecto no solo toca el tema de las garantías. También elimina la obligación del directorio del BCRA de determinar el nivel de reservas necesario para ejecutar la política cambiaria. Y deroga la norma que establecía que, hasta ese nivel, las reservas debían estar afectadas exclusivamente a ese objetivo.

Con estas modificaciones, desaparece la distinción entre reservas necesarias y reservas de libre disponibilidad, una categoría que se elimina por completo. Tampoco se fijan límites al endeudamiento del Banco Central contra sus propias reservas.

La reforma es amplia: modifica 21 puntos de la normativa vigente y deroga disposiciones de otras tres leyes. El objetivo declarado es restringir severamente la posibilidad de financiar con emisión monetaria, pero también se endurecen las condiciones para remover a los directores del BCRA.

El oficialismo libertario intenta concentrar la discusión en dos ejes: eliminar los objetivos múltiples para que el Banco Central se enfoque exclusivamente en "preservar el valor de la moneda", y otorgar una garantía especial a la entidad. Pero la remoción de sus autoridades es otro punto sensible: podrían ser designados por decreto, pero solo removidos por mayorías especiales del Congreso.

En la práctica, este gobierno podría designar a toda la conducción del Banco por decreto, pero un gobierno posterior se encontraría prácticamente impedido de removerla. La reforma, tal como está planteada, concentra poder en el Ejecutivo y deja a las reservas en una situación de vulnerabilidad inédita.

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