El proyecto secreto: la moneda de oro con la cara de Milei que casi se lanza al mercado
Un ambicioso proyecto para lanzar una moneda de oro con la imagen del Presidente avanzó con reuniones en Casa Rosada y una acuñación de prueba en Europa. ¿Qué fue lo que terminó deteniendo este millonario negocio promovido desde el entorno más cercano al poder? Los detalles que surgieron de la investigación.
En medio de la investigación por la criptomoneda $Libra, surgió un ambicioso plan comercial que involucraba directamente al entorno presidencial. La iniciativa buscaba lanzar una moneda o medalla de oro con la efigie de Javier Milei, un proyecto que avanzó durante meses con reuniones en Casa Rosada y una prueba de acuñación en Alemania, pero que finalmente fue frenado.
El lobista Mauricio Novelli fue el principal promotor de esta idea, manteniendo vínculos directos con el círculo íntimo del Presidente. A través del análisis de su teléfono celular, investigadores pudieron acceder a chats, documentos y audios que detallan el sorprendente nivel de desarrollo que había alcanzado la propuesta.
¿Cómo era el plan de negocios?
El proyecto distaba de ser amateur. Contaba con una estructura empresarial internacional que incluía asesores financieros y ejecutivos del mercado europeo del oro, muchos de ellos con experiencia en bancos y compañías líderes en metales preciosos. Esto le daba un perfil claramente global desde su concepción.
El objetivo era crear una pieza de alto valor tanto simbólico como económico, que combinara inversión y posicionamiento político. En un lado llevaría el rostro de Milei, con una estética que incorporaría el león y consignas asociadas a su figura. En el reverso, se incluirían símbolos nacionales para potenciar su atractivo en mercados locales e internacionales.
Un debate crucial dentro del grupo era la naturaleza del producto: si sería una moneda oficial con aval del Banco Central, lo que le daría mayor respaldo, o una medalla, un producto de merchandising de lujo con menos exigencias regulatorias pero también menor impacto institucional.
Proyecciones millonarias y distribución global
Mientras se definía ese punto, el negocio avanzaba en paralelo. Se elaboraron documentos confidenciales, se proyectaron volúmenes de producción y se analizaron precios de mercado. Las estimaciones internas indicaban que una moneda de una onza de oro podría comercializarse por encima de los 3.000 dólares.
Para ampliar el público, también se contemplaban versiones en plata a un precio más accesible. El esquema preveía la venta de miles de unidades y una estructura de distribución internacional. Incluso se había planeado destinar un porcentaje de lo recaudado a iniciativas benéficas, como un argumento adicional para posicionar el producto.
El nivel de avance fue tan concreto que se llegó a realizar una prueba de acuñación en Alemania, calificada internamente como de calidad “world class” o de clase mundial. Además, se celebraron reuniones en la Casa Rosada con integrantes del proyecto, lo que demuestra que la propuesta era conocida en los altos niveles del poder político.
La interna que terminó frenando todo
Sin embargo, comenzaron a surgir resistencias dentro del propio entorno oficial. Aparecieron dudas sobre la conveniencia legal y el impacto político que podría generar el lanzamiento. Esta interna resultó ser determinante para el destino del proyecto.
En los chats analizados, el propio Mauricio Novelli reconocía la existencia de “detractores” que obstruían el avance. Aunque sostenía que el Presidente estaba interesado, también admitía que la decisión final dependía de otras instancias de aprobación dentro del gobierno.
Con el paso de las semanas, el plan perdió impulso y quedó en pausa. El golpe final llegó con el estallido del escándalo de la criptomoneda $Libra, que puso bajo la lupa todas las iniciativas vinculadas al universo cripto y los negocios promovidos por ese mismo entorno cercano al poder.
Como alternativa, el grupo evaluó un “plan B” basado en merchandising global, que incluía desde indumentaria hasta objetos simbólicos. No obstante, ninguna de esas ideas tenía el potencial económico ni el impacto que prometía el negocio original de las monedas de oro.
Este episodio revela un entramado donde la política, las finanzas y las oportunidades comerciales se entrecruzan de manera singular. Muestra cómo proyectos de gran escala pueden quedar truncos no solo por factores externos, sino por tensiones y disputas internas dentro del propio círculo de poder. La moneda de oro con la imagen de Milei nunca llegó a los mercados, pero su planificación expone la trastienda de un intento por capitalizar una figura presidencial transformándola en un activo económico global.