El pueblo de la Puna que se quedó sin gasoil y hoy da clases al mundo
Santa Ana se quedó con el 1º Premio OLACDE a la Excelencia Energética 2026 y compitió con proyectos de 27 países. Pero lo que más pesa no es el trofeo: es lo que cambió en las comunidades de la Puna que llevaban años dependiendo del gasoil.
La central fotovoltaica de Santa Ana se quedó con el 1º Premio OLACDE a la Excelencia Energética 2026 en la categoría Descarbonización, tras medirse con proyectos de 27 países. El programa Pueblos Solares, que el Gobierno de Jujuy y EJESA desarrollan en conjunto, volvió a mostrarse como un caso de referencia en la transición energética de la región.
La iniciativa forma parte del plan estratégico Jujuy Verde y nació con una meta puntual: cambiar la matriz energética de las localidades que quedan lejos de la red provincial, que durante años dependieron de generadores a gasoil para tener luz.
Todo empezó en Olaroz Chico
El primer eslabón se colocó en enero de 2019, cuando se inauguró la central fotovoltaica autónoma de Olaroz Chico. Ese desarrollo puso a la localidad en un lugar poco habitual: se convirtió en el primer pueblo del mundo abastecido de manera continua con energía solar y baterías de litio en un sistema aislado.
Con esa experiencia como base, el esquema se replicó en otras comunidades de la Puna. EJESA y EJSEDSA llevaron la tecnología a La Ciénaga, El Angosto, San Francisco, Lipán de Moreno y Santa Ana. La Provincia, por su parte, amplió la cobertura a Catua, El Toro y San Juan de Quillaques.
Cómo funciona el sistema
El diseño técnico estuvo a cargo de profesionales de EJESA, EJSEDSA y la Secretaría de Energía de la Provincia. La solución combina la radiación solar de la zona con el litio para asegurar que la energía no se corte.
Cada central tiene un parque de paneles fotovoltaicos que genera durante el día, un banco de baterías de litio que guarda energía para la noche o los días nublados, un sistema de control remoto y un grupo electrógeno de respaldo para casos excepcionales. La operación y el mantenimiento los realiza EJSEDSA.
El impacto que dejó el programa
Según las mediciones de EJESA, el programa evitó la emisión de 1.585,3 toneladas de CO₂ al reducir el consumo de combustibles fósiles.
El efecto también se sintió en la vida cotidiana de las comunidades. Tener energía continua las 24 horas permitió que familias se radicaran en la zona, que se construyeran viviendas, que se establecieran escuelas y que crecieran emprendimientos locales: comercios, comedores, talleres y servicios turísticos.
El gerente general de EJESA, el ingeniero Ernesto Vaccaro, puso el logro en perspectiva: "Este programa es un orgullo para nuestra compañía y nos permite llevar un servicio esencial a todos los rincones de la provincia. Vamos a seguir buscando oportunidades como esta, en las que el trabajo junto al Estado mejora la calidad de vida de los jujeños".
