El pueblo fantasma de la Patagonia que nació para alojar a 6.000 obreros: cómo es recorrerlo hoy

Este rincón de Neuquén fue hogar de miles de obreros y hoy es un escenario de ruinas y silencio. Lo que queda en pie y cómo llegar, en la nota.

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El pueblo fantasma de la Patagonia que nació para alojar a 6.000 obreros: cómo es recorrerlo hoy
El pueblo fantasma de la Patagonia que nació para alojar a 6.000 obreros: cómo es recorrerlo hoy

En la Patagonia hay un rincón que pocos conocen y que, sin embargo, atrae cada vez a más viajeros. Se trata de Rincón Chico, una localidad de la provincia de Neuquén que quedó completamente abandonada y que hoy se recorre entre ruinas, silencio y un aire de misterio.

El lugar, que muchos definen como un pueblo fantasma, tuvo su momento de esplendor en los años 80, cuando fue creado para albergar a los trabajadores de una represa y a sus familias. Pero su historia cambió de rumbo en los 90, cuando la obra terminó y el pueblo quedó vacío.

¿Cómo nació Rincón Chico?

El origen de Rincón Chico se remonta a 1984, cuando la empresa estatal Hidronor SA construyó una villa obrera para que vivieran los empleados de la represa y sus allegados. En su mejor momento, llegó a tener entre 5.000 y 6.000 habitantes.

No era un asentamiento precario: contaba con calles pavimentadas, gimnasio, bancos, iglesia, escuela y hasta un hospital. Todo estaba pensado para que la comunidad tuviera una vida cómoda mientras durara la obra.

El abandono y el destino de las tierras

La vida en Rincón Chico cambió por completo en 1992, cuando la represa finalizó y la villa fue abandonada. Las casas se desmontaron y las tierras fueron devueltas a sus dueños originales.

Desde entonces, el pueblo quedó en el olvido, pero no del todo. Hoy, quienes lo visitan se encuentran con las fachadas de las viviendas, la escuela y las iglesias, en un paisaje dominado por el silencio y una atmósfera que mezcla encanto y melancolía.

¿Cómo llegar a Rincón Chico?

El acceso es relativamente sencillo: el pueblo se ubica a unos 14 kilómetros de la Ruta Nacional N°237, en plena provincia de Neuquén. Para los amantes de los destinos fuera de lo común, es una parada que promete una experiencia distinta, lejos de las multitudes y del ruido de las grandes ciudades.

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