El pueblo jujeño escondido entre cerros de colores que pocos conocen
¿Buscás un destino diferente en el norte? Maimará, en Jujuy, esconde paisajes únicos y tradiciones milenarias. Descubrí qué hace especial a este pueblo mágico.
En el corazón de la Quebrada de Humahuaca, un destino poco explorado combina naturaleza, historia y tradiciones. Maimará, con su imponente Paleta del Pintor, promete una experiencia única para los viajeros.
Este pequeño pueblo del norte argentino, habitado por unas 4.000 personas, lleva un nombre aimara que significa 'El otro año'. Su encanto reside en los matices de sus montañas, que cambian con la luz del día, y en la calidez de su gente.
¿Qué hace especial a Maimará?
El principal atractivo es la Paleta del Pintor, una formación geológica que data de los períodos Terciario y Cuaternario. Al atardecer, los cerros se tiñen de tonalidades que parecen salidas de un cuadro, convirtiéndose en la postal más representativa del lugar.
Pero Maimará no es solo paisaje. Su riqueza histórica se respira en la Posta de Hornillos, antigua parada del camino que unía el Alto Perú con el Virreinato del Río de la Plata, hoy convertida en museo. También impacta el Cementerio Nuestra Señora del Carmen, ubicado en una elevación para acercarse al Tata Inti, con bóvedas de principios del siglo XX.
¿Dónde queda y cómo llegar?
Maimará se encuentra en el departamento de Tilcara, a unos 80 kilómetros de San Salvador de Jujuy y a 1.569 kilómetros de Buenos Aires. Se accede por las Rutas Nacionales 9 y 34, o en avión hasta la capital jujeña y luego dos horas de viaje en transporte público.
Actividades imperdibles
Además de la Paleta del Pintor, los visitantes pueden explorar el Antigal de Hornillos, un sitio arqueológico con restos de comunidades de hace 10.000 años, o maravillarse con el Puente Natural, una estructura geológica a 3,5 kilómetros del pueblo.
Para los amantes de la cultura, la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria conserva la esencia colonial, mientras que el Molino de Chicapa, de 1888, recuerda la producción de harina de otra época. La zona de San Pedrito ofrece viñedos y cultivos coloridos, y el Antigal Iruyto es un espacio ceremonial para las comunidades originarias.
Las festividades populares son el alma de Maimará, con expresiones culturales que mantienen viva la identidad local. Un destino que se puede disfrutar todo el año, con temperaturas agradables y paisajes que enamoran.