El pueblo patagónico que quiere dejar de ser una parada en la ruta: qué esconde Camarones
Seis habitaciones frente al mar, una cafetería en una casa centenaria y un directorio que reúne toda la oferta: así se organizan los prestadores de un pueblo patagónico que quiere dejar de ser escala.
Entre la estepa y el Atlántico, Camarones construyó una identidad que mezcla la tradición lanera de los inmigrantes con los sabores del mar. Reconocido como «pueblo auténtico» en 2017, el destino chubutense busca ahora que los viajeros no lo vean como una escala breve sino como un lugar con motivos para quedarse.
El crecimiento del pueblo estuvo atado a las familias que llegaron a la costa patagónica para trabajar en la actividad ovina. De esa historia quedan los tejidos y las artesanías que todavía se producen en la zona, junto a una oferta que combina patrimonio, cultura y naturaleza.
Caminar sus calles es reconstruir ese pasado: los primeros asentamientos, los antiguos galpones de acopio y las construcciones que conservan la memoria de las familias pioneras. A eso se suman el Museo de la Familia Perón, las excursiones náuticas hacia las Islas Blancas, los senderos del Parque Patagonia Azul y la pingüinera de Cabo Dos Bahías.
La temporada baja, el momento de organizarse
La idea que hoy mueve a los prestadores tomó forma durante el invierno, cuando el turismo baja y los comerciantes tienen margen para pensar en los meses de mayor movimiento. Esas reuniones les sirvieron para conocer las propuestas de cada uno, intercambiar herramientas y detectar necesidades comunes, desde la promoción hasta la infraestructura que requiere articulación con el municipio.
«Aprovechamos la temporada baja para conocernos», cuenta Macarena Reinoso, del Hotel Boutique Casona Islas Blancas, una casona frente al mar con seis habitaciones y capacidad para 15 huéspedes.
Sofía Franchella, al frente de La Matera, una cafetería instalada en una casa centenaria, también forma parte de los encuentros. Su propuesta invita a compartir un momento y conectar con la vida del pueblo. Para ella, el trabajo en red permite acompañarse frente a los desafíos de invertir y sostener un comercio en la Patagonia, además de encontrar respuestas conjuntas a problemas que exceden a cada negocio.
La lógica es simple: saber qué ofrece el vecino permite orientar mejor a los visitantes. Una consulta por alojamiento puede terminar en una recomendación gastronómica; quien busca una excursión también puede descubrir un museo, un sendero o una actividad cultural. Así la información circula entre los prestadores y amplía las posibilidades de cada estadía.
Un directorio digital para ordenar la oferta
Uno de los primeros resultados concretos fue la creación de un directorio digital que reúne la oferta turística de Camarones. La herramienta permite consultar dónde dormir, dónde comer y qué hacer, además de encontrar información sobre circuitos urbanos, museos, atractivos naturales, excursiones y guías.
La propuesta refleja una oferta que se amplía. A los paseos históricos y las actividades al aire libre se suman alternativas culturales y espacios de encuentro, entre ellos un bar nocturno con mesas de pool.
Las agencias de viaje se incorporaron al grupo para mostrar el potencial de la Ruta Azul. Desde el mar, las excursiones hacia las Islas Blancas permiten observar toninas overas, lobos marinos y cormoranes, con la chance ocasional de avistar ballenas. Otra opción es una navegación de jornada completa desde Bahía Redondo hasta el histórico faro de Isla Leones.
En tierra, los visitantes pueden recorrer senderos gratuitos de distintas dificultades dentro de los portales del Parque Patagonia Azul. También está el clásico paseo por la pingüinera de Cabo Dos Bahías, donde una pasarela de unos 500 metros permite observar de cerca a los pingüinos y otras especies de la fauna local.
La intención es que quienes llegan no vean a Camarones como una parada breve en la ruta, sino como un destino con motivos para quedarse, recorrer sus paisajes y descubrir distintas propuestas.
Más experiencias para una misma estadía
Con la llegada de los primeros pingüinos, la temporada empieza a sentirse en las calles. Para los comerciantes, el escenario plantea desafíos y refuerza la necesidad de ofrecer alternativas que faciliten el acceso a las actividades. Entre las iniciativas en marcha figuran vouchers y descuentos para combinar servicios y alentar a los turistas a conocer más de una propuesta durante su visita.
El trabajo articulado ya mostró resultados durante la competencia atlética «Doble de Camarones», que generó un impacto económico positivo para el sector privado. Las gestiones con el municipio ayudaron a sumar noches de alojamiento y a distribuir el movimiento entre distintos comercios.
La apuesta es que cada visitante encuentre información antes de llegar, pueda organizar su estadía y aproveche las distintas experiencias que ofrece la localidad. Para los prestadores, trabajar en conjunto no solo mejora la atención: también permite que una mayor parte del movimiento turístico quede en Camarones y contribuya a sostener su economía.
Qué hacer en Camarones
Naturaleza, historia, cultura y recorridos para descubrir Bahía Camarones a tu ritmo.
Circuito urbano: historias a cada paso. El casco histórico reúne huellas de los primeros asentamientos, antiguos oficios, arquitectura y memoria patagónica. Algunos de los sitios que permiten reconstruir el pasado de la localidad:
- Torreón. Monumento simbólico vinculado con la fundación de la Provincia de Nueva León. El 9 de marzo de 1535, Simón de Alcazaba desembarcó en Caleta Hornos, a unos 28 kilómetros al sur de Camarones, y estableció el Puerto de los Leones. La falta de alimentos y las duras condiciones provocaron un motín. Meses después, Alcazaba fue asesinado y el asentamiento quedó abandonado.
- Primer telégrafo. Entró en funcionamiento en 1901 y forma parte de la historia de las comunicaciones de la localidad.
- Ex fábrica Soriano. Antigua planta de procesamiento y acopio, ligada a la actividad productiva de la zona.
- Aduana. La primera aduana local se vincula con el año 1900.
- Muelle. En 1970 se construyó el muelle, que aprovechó la profundidad natural de la costa para recibir embarcaciones.
- Casa Rabal. Almacén de ramos generales activo desde 1900. Conserva libretas comerciales y documentos de familias pioneras; su arquitectura y trayectoria forman parte del patrimonio cultural de la Patagonia.
- Galpones de acopio. Antiguas construcciones destinadas al almacenamiento de lana y cueros para exportación.
- Hotel Argentino o Hotel Torino. Uno de los primeros hoteles de la familia Verdeau, asociado a los hermanos Verdeau desde 1901.
- Letras corpóreas y punto panorámico. El origen del nombre Camarones tiene distintas explicaciones. Una teoría lo vincula con Kate Cameron, de origen irlandés; otra remite a antiguos registros cartográficos del río Zanjón de Salado, donde aparece la palabra CANANOR.
- Casona Verdeau. Casa de 1902 que tuvo distintos usos a lo largo de su historia: funcionó como prostíbulo, iglesia y Museo de Pascuala entre 2001 y 2009.
- Casa de Té. El edificio funcionó antiguamente como comisaría del pueblo.
- Plaza San Martín. Conserva un ancla suplementaria del Villarino.
- Capilla Stella Maris. Su construcción comenzó en 1943 y terminó en 1947. Se levantó con piedra toba de playas cercanas, trabajada por picapedreros yugoslavos bajo la dirección de Pedro Borsh. Familias locales donaron mobiliario y colaboraron con la obra.
- Alma Patagónica. El edificio funcionó inicialmente como hotel de la familia Cansena. Según la historia local, fue ganado en una partida de truco y trasladado a su ubicación actual.
- Sociedad Rural. Fundada en 1909, es reconocida como la primera sociedad rural de la Patagonia.
- Carpintería. En la década de 1920 perteneció a Vogel, un carpintero. También funcionó como salón para eventos del pueblo.
- Museo de la Familia Perón. Funciona en una reproducción de la vivienda que ocupó la familia Perón en Camarones. Reúne objetos, mobiliario, cartas, fotografías y material didáctico sobre la historia familiar y local.
- Casa de los Geranios. Construcción histórica de arquitectura tradicional, reconocible por los geranios que le dan nombre. Actualmente funciona como Patio Cultural de la localidad.
Información útil: está ubicada sobre la calle Brown, en Camarones, Chubut.
Cómo llegar a Camarones
En auto: desde Trelew, Rawson, Puerto Madryn o Comodoro Rivadavia, hay que tomar la Ruta Nacional 3 hasta el empalme con la Ruta Provincial 30 y recorrer los últimos 72 km asfaltados hasta Camarones. Como alternativa, la Ruta Provincial 1 ofrece un recorrido costero de ripio.
En ómnibus: se puede viajar hasta Trelew o Comodoro Rivadavia y continuar con servicios locales, remís o auto de alquiler.
En avión: los aeropuertos más cercanos son los de Trelew y Comodoro Rivadavia. Desde allí, el viaje continúa por tierra.
Antes de salir a la ruta: la estación de servicio más cercana se encuentra en Garayalde, a 83 kilómetros de Camarones, sobre la Ruta Nacional 3. Por eso conviene cargar combustible en Trelew o Comodoro Rivadavia antes de llegar.
Con información de Agencia Ambiente.