El puente que es escenario de tragedias y la barrera que ya evitó suicidios en el mundo
No es una idea improvisada: en otros países, una intervención física logró resultados que sorprenden. ¿Qué pasó cuando la aplicaron?
La Cámara de Diputados de Corrientes aprobó una resolución que insta al Ejecutivo nacional a instalar barreras físicas en el puente General Belgrano, una medida que ya mostró resultados contundentes en otros países y que busca frenar una problemática que cada año cobra decenas de vidas en ese viaducto.
El puente, que une Corrientes con Chaco, se convirtió en un escenario recurrente de intentos de suicidio. Organizaciones como Los Ángeles del Puente y las fuerzas de seguridad trabajan para prevenirlos, pero la demanda de acciones concretas creció en los últimos meses. La colocación de barreras a lo largo del viaducto es una de las más pedidas, y los antecedentes internacionales respaldan su eficacia.
Qué propone la resolución
La iniciativa, presentada por los diputados Norberto Ast, Sofía Brambilla y Hugo “Cuqui” Calvano, fue aprobada la semana pasada. El texto solicita al Poder Ejecutivo nacional, a través de Vialidad Nacional y otros organismos, que realice “todas las medidas necesarias para la prevención del suicidio en el puente General Belgrano”.
Entre las propuestas centrales figura “proyectar y ejecutar la instalación de barreras físicas anti-caída (redes de seguridad o vallado vertical) en toda la extensión del puente”, siguiendo los estándares internacionales recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
La evidencia internacional
Un estudio sobre la eficacia de las barreras en puentes de alto riesgo, realizado en el norte de Italia, cita el caso de Washington DC: en la década de 1990, una barrera de 2,5 metros en un puente local logró reducir a cero los suicidios por salto durante un año, sin que aumentaran los casos en lugares cercanos.
Otro trabajo, centrado en el famoso puente Golden Gate de San Francisco, destaca un aspecto poco tenido en cuenta: el apoyo social. Aunque muchas personas se oponen a estas barreras por creer que los suicidas buscarán otro método, la evidencia demuestra que esa creencia es errónea.
La mirada de una de las autoras
La diputada Brambilla defendió la medida con un argumento contundente: “Cuando una persona atraviesa una crisis hay que poner una barrera entre la persona y el arma letal que puede quitarle la vida, porque eso nos da tiempo para que reciba ayuda, tiempo para que llegue alguien, tiempo para que pueda ser acompañada”. Y agregó: “Es una medida que ya se está haciendo en otros países del mundo”.
Además de las barreras, el proyecto contempla otras acciones: instalar teléfonos de emergencia con comunicación directa a líneas de atención en crisis, reforzar la videovigilancia con detección de conductas de riesgo y monitoreo las 24 horas, mejorar la iluminación y señalización, y disponer personal de Gendarmería Nacional capacitado en intervención en crisis en ambas cabeceras del puente, articulado con los sistemas de salud mental de Corrientes y Chaco.
El suicidio es un fenómeno social complejo, con múltiples factores, que requiere un abordaje multidisciplinar. Pero reconocer los espacios de riesgo y diseñar acciones específicas es un primer paso hacia soluciones más amplias.