El pulso del campo: el remate que movió miles de cabezas en Expoagro y reveló una tendencia inesperada
En medio de la vorágine de Expoagro, un solo remate movilizó decenas de miles de cabezas. Te contamos cómo operó la millonaria subasta que combinó martillo, pantallas y una demanda que sorprendió a los propios organizadores.
La tercera jornada de Expoagro tuvo un epicentro de actividad frenética en la carpa ganadera. Allí, un remate televisado de invernada movilizó 38.200 cabezas y concentró la atención de productores de todo el país, quienes operaron tanto de forma presencial como remota, marcando un panorama alentador para el sector.
Desde temprano, el predio mostró una escena repetida: filas de productores, operadores comerciales atentos a las pantallas y un constante sonar de teléfonos. En ese espacio, donde la tradición del remate se fusiona con la tecnología, se desarrolló una de las actividades más convocantes de la muestra.
Un volumen que habla por sí solo
Al frente de la subasta estuvo el martillero Tomás Torcoletti, quien condujo la operación con ritmo preciso. Explicó que el remate se enmarcó en Rosgan, una sociedad entre doce casas consignatarias. “Arrancamos a las nueve de la mañana con los primeros lotes y parece que hay interés. Va a ser una jornada bastante extensa”, comentó durante la actividad.
La dinámica fue ágil. Miles de animales desfilaron por las pantallas en cuestión de segundos, mientras los compradores seguían la puja desde el auditorio, sus oficinas o directamente desde sus campos. El sistema permitió la participación en tiempo real desde distintos puntos del país.
¿Cómo opera el campo moderno?
Torcoletti detalló el mecanismo: “Es un remate televisado donde los compradores pueden operar mirando desde su casa la pantalla o comunicándose por teléfono”. Esta tecnología ha ampliado el alcance de forma federal, permitiendo que productores de diversas provincias oferten sin necesidad de trasladarse.
La oferta fue diversa y representativa de la ganadería nacional. “Tenemos hacienda de Buenos Aires, pero también de Santiago del Estero, Formosa, Salta, Chaco, Tucumán, Entre Ríos, Corrientes y Córdoba”, enumeró el martillero. Esta diversidad refleja el carácter federal de la producción ganadera argentina.
El contexto del mercado actual jugó un papel clave en la fuerte demanda. Torcoletti señaló: “Estamos en el inicio de la zafra bien marcada, empezó a salir todo el ternero y todos los productores están demandando”. Esta situación se da en un momento donde los campos han recuperado pasto y la actividad muestra signos de vigor.
El trabajo invisible detrás del martillo
Detrás de la dinámica ágil del remate hay un meticuloso trabajo previo. Torcoletti explicó que los equipos se reúnen días antes para analizar cada lote. “Nos reunimos dos o tres días antes para ver los lotes y trabajar previamente con los productores para que los precios sean los adecuados”, afirmó. Este proceso busca garantizar que la jornada sea fluida y que cada operación encuentre rápidamente un comprador.
La expectativa en el sector es palpable y se traduce en optimismo. “Parece que va a ser un año muy prometedor para la ganadería y un panorama alentador para 2026”, sostuvo el martillero. Esta perspectiva positiva se respiraba en el ambiente de la carpa, entre mates, conversaciones y miradas atentas a las pantallas.
Finalmente, la carpa ganadera de Expoagro demostró una vez más la vitalidad del sector. Entre pantallas, teléfonos y el sonido del martillo, el pulso del campo argentino latió con fuerza, mostrando una actividad que honra su tradición mientras abraza sin reservas las herramientas del futuro.