El puma que entró a un campo de Chubut y dejó un tendal de animales muertos
Un puma arrasó con cientos de animales en un campo de Chubut y los productores de Gualjaina ya no saben cómo frenar las pérdidas. La sequía y los zorros hacen el resto, pero hay un dato que explica por qué tantas familias están dejando el campo.
Un puma mató 244 capones en apenas una semana en un campo de Chubut, según denunciaron los productores de la zona. El episodio, que se suma a la depredación de zorros y a la sequía que golpea a la provincia, encendió las alarmas en Gualjaina, donde advierten que cada vez más familias abandonan sus campos porque ya no pueden sostener la actividad.
La cifra es elocuente del daño que un solo animal puede causar en pocos días. Los capones son la base de la economía de muchos pequeños productores, y perder un plantel entero en tan poco tiempo deja a las familias sin margen para recuperarse.
Un cóctel que vacía el campo
El problema no es nuevo, pero se agravó. A la acción de los pumas se suma la de los zorros, que también atacan a las majadas, y una sequía persistente que reduce el forraje y el agua disponible. Ese combo empuja a los productores a reducir sus animales o directamente a levantar campamento.
Desde Gualjaina, una de las localidades más castigadas, aseguran que el despoblamiento rural avanza. Las familias que se quedan lo hacen con majadas cada vez más chicas, y las que se van dejan atrás campos que difícilmente vuelvan a producir.
Sin respuestas a la vista
Los productores reclaman medidas que ataquen el problema de fondo: desde controles de depredadores hasta herramientas para sobrellevar la sequía. Mientras tanto, la preocupación crece porque cada campo que se abandona es un eslabón menos en una cadena productiva que ya venía debilitada.
El caso del puma que mató 244 capones en una semana es la postal más cruda de una crisis que no da tregua en el interior de Chubut.