El punto ciego de la economía global: los ocho pasos donde una sola crisis puede paralizar el mundo
Desde el petróleo que mueve tu auto hasta el celular que tenés en la mano: cómo ocho puntos en el mapa, algunos de apenas kilómetros de ancho, se convirtieron en las arterias secretas que la geopolítica puede cerrar de un día para el otro.
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a poner los ojos sobre un punto crítico del mapa. Desde finales de febrero, el conflicto reactivó una preocupación latente: el destino de la economía mundial puede depender de unos pocos kilómetros de agua. Un bloqueo en ciertos pasos estratégicos no es solo un problema local; es un terremoto que sacude los precios de la energía y el comercio internacional.
La lógica, aunque antigua, es más vigente que nunca. El estratega naval Alfred Thayer Mahan ya sostenía que quien domina los mares controla el comercio y, por ende, el poder. Hoy, controlar ciertos estrechos se ha convertido en una herramienta de presión geopolítica de primer orden.
¿Qué convierte un simple paso en un punto de estrangulamiento?
En geopolítica, no todos los estrechos son iguales. Algunos son meros pasos; otros, conocidos como chokepoints o puntos de estrangulamiento, tienen el poder de alterar la economía mundial. Su característica definitoria es que, si se bloquean, no existe una ruta alternativa viable, rápida o económica.
“El chokepoint es un estrecho con valor sistémico, pues si se lo bloquea, no hay una alternativa viable, rápida o económica, provocando un efecto dominó en los precios del petróleo, el gas o los suministros básicos”, explicó el Coronel Omar Alberto Locatelli, especialista en geopolítica. Estos puntos pueden verse afectados por guerras, crisis políticas o el cambio climático, y de ellos dependen cadenas de suministro globales, desde los semiconductores de Taiwán hasta los granos del mar Negro.
Los ocho pasos que sostienen (o pueden hundir) el comercio global
1. Estrecho de Ormuz: El grifo del petróleo. Ubicado entre Irán y Omán, es el pasaje por donde circula entre el 20% y el 25% del crudo global y una parte vital del gas natural licuado. La zona está altamente militarizada, con misiles antibuque, minas y drones. La internacionalista Milagros Villalba señala que aquí se ve “la presión que puede generar un país como Irán” sobre quienes dependen del paso. Tanto Estados Unidos como China, cuyo 40% del petróleo pasa por allí, monitorean la zona de cerca.
2. Estrecho de Malaca: La autopista comercial. Conecta el Índico con el Pacífico y concentra entre el 30% y 40% del comercio mundial. En su punto más angosto mide apenas 1,5 millas náuticas, lo que lo hace vulnerable. Además de la vigilancia de EE.UU. y China, sufre un problema persistente de piratería, con 62 robos a embarcaciones registrados en 2024.
3. Canal de Suez: El gran atajo. Esta obra artificial representa el 10% del comercio mundial, uniendo Asia y Europa sin rodear África. Su valor quedó en evidencia durante la Primavera Árabe, cuando la inestabilidad en Egipto generó alertas globales sobre su seguridad.
4. Canal de Panamá: La obra maestra. Inaugurado en 1914, este canal une el Atlántico y el Pacífico y maneja cerca del 5% del comercio marítimo global. Su importancia para Estados Unidos es clave, ya que dos tercios de la carga que lo atraviesa tiene destino en ese país.
5. Estrecho de Gibraltar: La puerta del Mediterráneo. Esta entrada natural de 14 kilómetros de ancho, gestionada por España y Marruecos, es considerada por la Marina Real británica uno de los principales puntos de estrangulamiento del planeta.
6. Estrecho del Bósforo: La salida del mar Negro. Controlado por Turquía, es la principal vía de salida al mundo para países como Rusia y Ucrania. La guerra entre estas dos naciones destacó su rol crucial, ya que por aquí pasan los granos que abastecen a gran parte del globo.
7. Cabo de Buena Esperanza: La ruta de emergencia. No es un estrecho, pero se convierte en la alternativa obligada cuando el Suez o el Bab el-Mandeb se bloquean. Este desvío alrededor de África implica miles de millas náuticas extra, más tiempo y costos exponencialmente mayores.
8. Estrecho de Bab el-Mandeb: La “Puerta de las Lágrimas”. Conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y es clave para el transporte de energía hacia Europa. En 2025, por allí pasó el 4.2% del petróleo mundial. Es una zona de alta tensión, con ataques de drones y piratería vinculada a grupos armados en Yemen.
9. Estrecho de Taiwán: El corredor tecnológico. Aunque no es un chokepoint energético tradicional, es uno de los pasos más sensibles. Por allí circula gran parte del comercio mundial de semiconductores, componentes esenciales para la electrónica global, en medio de la constante tensión geopolítica entre China y Taiwán.
El tablero de ajedrez del poder global
Estos pasos son mucho más que geografía; son las piezas sobre las que se juega una partida de poder internacional. Tener bases militares, influencia política o presencia económica cerca de ellos otorga una ventaja estratégica monumental. Irán ejerce presión desde su cercanía al Ormuz, Estados Unidos mantiene una red de bases aliadas, y China expande su influencia a través de inversiones en puertos. En este juego, controlar estos corredores es sinónimo de imponer condiciones y alterar, si es necesario, el equilibrio económico mundial.
Texto: Candela Mascetti