El punto de la casa que casi nadie mira y que con El Niño puede arruinarte el verano
El arquitecto Pablo Forbice puso la lupa en un rincón de la casa que casi nadie revisa y que, con las lluvias de El Niño, puede terminar en filtraciones. La lista de chequeo que recomienda antes de diciembre.
El arquitecto Pablo Forbice advirtió que las lluvias de este verano exigirán a las viviendas jujeñas más de lo que están preparadas para soportar. Por eso recomendó adelantar el mantenimiento en techos, canaletas y desagües antes de que arranque la temporada.
El fenómeno de El Niño podría dejar precipitaciones más intensas entre diciembre y febrero, y quienes no revisen sus casas a tiempo podrían encontrarse con filtraciones y acumulaciones de agua cuando ya sea tarde para actuar.
En diálogo con Canal 4, Forbice explicó que el mapa provincial no es homogéneo: los Valles y las Yungas son los sectores donde se esperan lluvias más concentradas en pocos períodos, mientras que la Puna enfrenta otro escenario, con estrés hídrico y vientos fuertes.
El techo, el primer frente de batalla
Según el especialista, las cubiertas son la parte de la casa más castigada por el clima, y lo que hay que revisar cambia según el material. En los techos de chapa conviene mirar los anclajes, los tornillos y las arandelas de goma. El punto más delicado, sin embargo, suele estar donde las chapas se encuentran con las paredes.
En las viviendas con tejas, la recomendación es detectar piezas rotas: cualquier deterioro abre la puerta al agua durante una tormenta. Y en las losas de hormigón, la atención debe centrarse en la impermeabilización.
Membranas: rollo o pasta, cada una con su cuidado
Forbice diferenció los dos sistemas más usados sobre las cubiertas de hormigón. Las membranas en rollo se colocan con un proceso de soldadura sobre la superficie; las líquidas o en pasta se aplican como si fuera pintura.
En ambos casos hay que revisar el estado cada tanto para encontrar fisuras o sectores gastados. “Si has optado por la membrana en pasta, dale una o dos manos más, es lo aconsejable”, indicó el arquitecto.
El mantenimiento puede hacerse cada uno o dos años, según el producto y las condiciones de la cubierta. Forbice insistió en un detalle que suele pasarse por alto: las uniones entre paredes y techos son lugares donde nacen las filtraciones, y conviene que las revisiones las haga gente con conocimientos o personal especializado.
No alcanza con limpiar la canaleta del techo
Las instalaciones pluviales son las encargadas de llevar el agua de lluvia hacia los puntos de evacuación. Canaletas de chapa y teja, embudos y rejillas de las losas tienen que estar libres de hojas, tierra y cualquier elemento que las obstruya.
Pero el arquitecto aclaró que limpiar arriba no es suficiente. También hay que controlar los conductos que bajan hasta el nivel del suelo y las rejillas por donde el agua sigue su camino hacia la vía pública.
Puede pasar que canaletas y caños de bajada estén despejados y que el agua igual se frene en las rejillas inferiores. Cuando eso ocurre, el sistema pierde capacidad de evacuación y el agua se acumula.
Por qué conviene moverse ahora y no esperar el pronóstico
Jujuy tiene una ventaja climática para organizarse: los inviernos son secos y las lluvias empiezan a intensificarse recién entre noviembre y diciembre. Ese período posterior al invierno es el momento ideal para limpiar canaletas, revisar cubiertas y resolver problemas antes de que lleguen las tormentas.
Para Forbice, el mantenimiento preventivo debería instalarse como una costumbre y no depender de que el pronóstico anuncie lluvias fuertes.
Qué puede pasar cuando El Niño aprieta
El fenómeno podría tener mayor incidencia durante diciembre, enero y febrero. La preocupación del especialista para los Valles y las Yungas es que las precipitaciones se concentren en períodos más breves, lo que exigirá a los sistemas pluviales una capacidad de evacuación mayor a la habitual.
“Con El Niño probablemente todas nuestras instalaciones, que son normalmente calculadas para estándares normales, van a ser exigidas con mayores volúmenes en menores tiempos”, advirtió.
Por eso, revisar la casa antes del verano puede marcar la diferencia durante las tormentas. El mensaje final del arquitecto apunta a incorporar el mantenimiento como un hábito de cuidado del hogar y no como una reacción de último momento.