El rechazo que se transformó en la llave para crecer en San Juan
Durante años, en San Juan el empresario miraba con recelo la idea de asociarse. Hoy, la minería y la Ley de Desarrollo Local Minero los empujan a unirse. ¿Qué cambió?
En San Juan, las empresas locales están dejando atrás la vieja costumbre de competir solas. El asociativismo y la coopetición se consolidan como estrategias clave para responder a las exigencias de la minería y de otros sectores, según coinciden referentes de la Unión Industrial, la Unión Industrial Joven, CAMARCO, CASEMI, CAPRIMSA, CASETIC y la Federación Económica.
La coopetición es un modelo donde firmas que rivalizan en el mercado se unen para ganar escala o crear más valor, sin perder de vista sus propios objetivos. El asociativismo, en tanto, les permite a las pymes aliviar costos, fomentar la competencia y crecer.
Del rechazo a la apuesta por crecer
No siempre fue así. Fernando Godoy, titular de CAPRIMSA, recordó: “El empresariado para el 2013 rechazaba el asociativismo. Esto fue cambiando con el tiempo y como en minería lo que se viene es grande, muchas empresas no iban a poder trabajar por factores como certificación, capacidad, entre otros. Con nuestros socios fuimos trabajando con la idea de amigarse con el asociativismo”.
La necesidad de ampliar capacidades también alcanza a la tecnología, la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la robótica. Cristian González, presidente de CASETIC, destacó: “Hay lugares donde la vinculación con el talento tecnológico se hace más presente. Desde nuestro espacio se propone el uso de la IA y las buenas prácticas, ahora estamos con los colegios de geólogos, ingenieros en mina y civiles”.
El proceso, sin embargo, exige cautela. Ramón Martínez, presidente de CAMARCO, advirtió: “Estamos a tiempo de ver con quiénes nos asociamos”. La intención es evitar que el empresariado local termine siendo un “pasamano” de compañías nacionales o internacionales.
San Juan: tierra de alianzas
Entre los formatos disponibles aparecen las uniones transitorias de empresas (UTE), el cooperativismo tradicional y los consorcios. Las UTE son las que tienen más antecedentes en la provincia, sobre todo en la construcción. Le siguen los consorcios de cooperación, aunque su burocracia complica su concreción. “Entrar en el Registro Público de Comercio demora más de seis meses. Muchas empresas lo estaban estudiando ya que es difícil. Lo normal son las UTE o convenios privados”, subrayó Godoy.
Otra modalidad es el Partnership, basado en compartir recursos, capacidades y conocimientos. “Es básicamente ser la cara local de la empresa con la que se hace la alianza”, explicó Martínez.
Los vínculos no solo se dan entre firmas sanjuaninas. Lourdes Allis, titular de la Unión Industrial Joven, señaló que algunas colaboraciones se concretaron con empresas de Córdoba, Santa Fe, Salta y otras regiones. Chile aparece entre los países con mayor presencia en las alianzas de compañías vinculadas a la Federación Económica, según su presidente, Daniel Milla.
Eduardo Caputo, secretario de CASEMI, resumió la tendencia: “El ejemplo más recurrente es de la empresa de afuera con empresa local. Hay interés en establecerse con una empresa provincial o de la comunidad. Es el caso que más se está repitiendo, y es un impulso para las pequeñas empresas locales”.
Los referentes coinciden en que el asociativismo es una herramienta indispensable de cara al desarrollo minero, ya que los requerimientos superan la capacidad de muchas empresas locales. Las alianzas les permitirán a los proveedores locales competir, crecer, fortalecer sus estructuras y potenciar su proyección a futuro.