El reencuentro de Gordillo y "El Militar" Sosa que la Justicia quiso evitar en plena audiencia
¿Qué pasó en la sala cuando Gordillo y "El Militar" Sosa volvieron a verse después de nueve meses? Ni una mirada ni una palabra: la seguridad tuvo que intervenir en plena audiencia.
La primera jornada del juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez dejó una escena que nadie esperaba: Justina Gordillo y Felipe "El Militar" Sosa volvieron a verse las caras después de más de nueve meses, aunque el encuentro estuvo lejos de ser un reencuentro.
Gordillo, de 48 años y secretaria del Poder Judicial, está acusada de encubrimiento triplemente agravado y cumple arresto domiciliario. La Corte Suprema de Justicia la había suspendido sin goce de sueldo tras su detención, en febrero pasado.
Según consta en el expediente, la última vez que la mujer había visto a Sosa fue el 9 de enero, el mismo día en que él se marchó de Tucumán. Desde entonces, nada.
Una sala en tensión
Cuando ambos fueron ubicados en la sala de audiencias, el clima se volvió espeso. No hubo un cruce de miradas. Tampoco una sola palabra. De acuerdo con lo que contaron sus allegados al periodista Gustavo Rodríguez, de La Gaceta, la ruptura entre los dos se habría producido cuando él quedó detenido en Buenos Aires.
Ese distanciamiento se sostuvo durante las más de cuatro horas que duró el primer día del debate. En un cuarto intermedio, Gordillo pidió permiso para ir a los sanitarios, pero los responsables de seguridad la hicieron salir de la sala para que no se cruzara con Sosa, que estaba ubicado junto a la puerta de ingreso principal.
La situación quedó registrada y, desde la próxima audiencia, cada uno ocupará un lugar diferente para evitar cualquier tipo de contacto.
La estrategia de la defensa: proyecto familiar, no fuga
La defensa de Gordillo intenta instalar una idea central: entre ella y Sosa había un vínculo de pareja y un proyecto en común. "Ella tenía un proyecto familiar con Sosa. Eso lo vamos a demostrar", afirmó Abdala durante el juicio.
La abogada detalló que él pensaba alquilar un departamento en un edificio de la avenida Presidente Perón y que el dinero que Gordillo extrajo estaba destinado a pagar la seña. Para probarlo, anticipó que declararán los familiares de Justina que colaboraron en la elección del inmueble y la corredora inmobiliaria que estuvo al frente de la operación.
"La compra de la moto tampoco era casual. Tenían pensado hacerlo desde seis meses antes de concretar la operación. No fue que la adquirió para fugarse", sostuvo Abdala. Y agregó: "No hubo ningún plan de fuga, sino uno vacacional. Nuestra asistida tenía pensado viajar a Buenos Aires con las dos hijas de Sosa para encontrarse con él y después dirigirse a una ciudad de la costa atlántica. Hasta tenía una autorización judicial para poder tomar un avión".
Ese planteo podría llevar a los jueces a considerar acreditado que, aunque no convivían, mantenían una relación de pareja. Con ese argumento, la defensa buscaría aplicar la excusa absolutoria del artículo 277, inciso 4, del Código Penal, una figura que permite eximir de pena a quien encubre a una persona con la que tiene un vínculo familiar o afectivo especialmente protegido por la ley. Igual, la sola existencia de una relación sentimental no garantiza que se aplique.
El ánimo de lucro que complica la excusa
El fiscal Pedro Gallo le atribuyó a Gordillo haber actuado con ánimo de lucro. Si eso se comprueba, la excusa absolutoria quedaría descartada.
Gallo sostuvo que Érika Antonella Álvarez fue asesinada a golpes por Felipe "El Militar" Sosa en su casa de Yerba Buena, durante la madrugada del 7 de enero, y que después el acusado abandonó el cuerpo en un descampado de Manantial Sur. Por eso pidió prisión perpetua por femicidio.
También acusó a Justina Gordillo de colaborar en el ocultamiento del cuerpo y en la eliminación de pruebas, y solicitó para ella seis años de prisión por encubrimiento triplemente agravado. La misma pena pidió para Jorge "Chicho" Díaz, a quien señala por haber eliminado pruebas y ocultado un arma.
En tanto, Nicolás Navarro Flores ya fue condenado a tres años de prisión efectiva mediante un juicio abreviado.
La versión de la defensa de Sosa
El abogado Marcelo Cosiansi afirmó que Sosa no mató a Érika y aseguró que lo va a demostrar. Puso en duda las pericias forenses y remarcó que hubo conclusiones diferentes entre los médicos. Además, planteó que la víctima estaba vinculada con una persona relacionada con el narcotráfico y cuestionó que esa línea no se haya investigado en profundidad.
Según el defensor, Sosa entró en pánico y ocultó el cuerpo por miedo a sufrir represalias, aunque insistió en que eso no significa que haya cometido el crimen.