El Registro de Adopción de Catamarca está por cumplir 10 años: la pregunta que muy pocos se animan a hacerse

El RUA de Catamarca cumple 10 años y todavía hay cientos de chicos esperando. Pero la titular del registro avisa que el papel no es lo que define si podés ahijar: hay una pregunta incómoda que muchos evitan.

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El Registro de Adopción de Catamarca está por cumplir 10 años: la pregunta que muy pocos se animan a hacerse
El Registro de Adopción de Catamarca está por cumplir 10 años: la pregunta que muy pocos se animan a hacerse

El Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines de Adopción (RUA) de Catamarca está a punto de soplar diez velitas y, en paralelo, cientos de chicos siguen esperando una familia. La inscripción es personal, gratuita y no necesita abogado, pero desde el organismo advierten que el trámite no es lo que más pesa a la hora de ahijar.

Para algunos, formar una familia es un mandato; para otros, un deseo. La adopción se presenta como una opción concreta y, en la provincia, el RUA funciona bajo la órbita del Poder Judicial, gestionado por la Corte de Justicia de Catamarca. El próximo mes, en octubre, el registro cumple una década de actividad.

Los números que muestran la espera

Según datos oficiales, en el país hay actualmente 1107 aspirantes a adoptar. La otra cara de la estadística, aportada por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF) y UNICEF, indica que en 2022 se contabilizaron 9154 chicos viviendo en hogares convivenciales y familias de tránsito. De ese total, 2199 ya tenían declarada la situación de adoptabilidad, es decir, la Justicia había determinado que podían ser adoptados.

Quienes desean iniciar el trámite en Catamarca pueden hacerlo en el RUA, donde reciben asesoramiento mediante un encuentro con la titular del área, Valeria De la Colina, y conocen los requisitos y la documentación necesaria. Los interesados del interior pueden solicitar información virtual a través de los medios y redes oficiales, pero la presentación de la documentación y el arranque del trámite se hacen en el Juzgado de Familia que corresponda a su circunscripción. En la provincia hay nueve jueces de Familia; en la Primera Circunscripción, la asignación se define por sorteo entre las cuatro juezas.

El proceso es personal, gratuito y no requiere abogado. El Registro centraliza una nómina de aspirantes a guarda con fines adoptivos, lo que le da unicidad y transparencia. Una vez finalizado el proceso —previa valoración de las capacidades parentales adoptivas— y si corresponde, la inscripción se otorga por resolución judicial y se comunica al RUA para el asentamiento registral. Esa inscripción es única y tiene validez en toda la República Argentina. Quienes quieran seguir inscriptos deben ratificar su voluntad cada dos años.

La pregunta que importa

"El RUA es un garante del derecho de los niños, niñas y adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia, que satisfaga sus necesidades, tanto físicas, emocionales, espirituales o materiales, cuando éstas no pudieron ser satisfechas por su familia de origen", explicó De la Colina.

En la oficina, cada aspirante llega con su historia, su pasado, su presente y el sueño de un futuro. Se acercan para saber qué es y cómo funciona el RUA, para contar sus relatos, algunos marcados por el dolor, otros por la nostalgia, pero también por la alegría y la ilusión de poder ahijar.

"Como garante no estoy sola. Existen numerosos funcionarios y magistrados que construyen esta cadena. Se suman al RUA jueces con competencia en Familia, asesores de Menores, Equipos Técnicos, con profesionales psicólogos y asistentes sociales", indicó la referente.

El RUA también ofrece un espacio de escucha para quienes deseen adoptar o necesiten información. La capacidad parental adoptiva es clave y, para garantizarla, se exigen requisitos, condiciones y documentación que protegen los derechos de niños, niñas y adolescentes.

"Muchas personas se preguntan si cumplen tal o cual requisito. Pero la verdadera pregunta es una, desde un lugar de mucha honestidad: '¿Me encuentro con las capacidades y aptitudes necesarias para ahijar a un niño, niña y adolescente y abrazar su historia, sus orígenes, sus lazos familiares, aquellos que lo apoyan y lo sanan?'. No es la documentación en sí misma: lo más importante es la capacidad de ahijar", consideró De la Colina.

Formar una familia es un deseo para el adulto, pero también es el derecho de niños, niñas y adolescentes a crecer y desarrollarse rodeados de amor, con adultos responsables y los cuidados parentales necesarios. "La adopción es una construcción sólida, gradual y continua de un vínculo: es una familia que se elige", cerró De la Colina.

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