El regreso del Rayo a Vallecas duró 13 minutos: la protesta que vació la cancha
El Rayo volvía a Vallecas tras tres fechas afuera y la fiesta se cortó en el minuto 13: avioncitos, pelotas y un partido que nunca terminó. La bronca no era contra el rival.
El Rayo Vallecano volvía a casa después de tres partidos como local en otra cancha por problemas de seguridad. Pero el reencuentro con su gente en Vallecas duró poco: el partido ante el Athletic de Bilbao, por la octava fecha de LaLiga, se suspendió este sábado después de que la hinchada local bombardeara el campo con avioncitos de papel y pelotas de plástico.
La protesta no fue espontánea. Desde el ingreso al estadio, los hinchas recibieron instrucciones para organizarla: silbidos y una lluvia de avioncitos de papel programada para el minuto 13. Lo que empezó como una medida simbólica se desbordó cuando también empezaron a volar pequeñas pelotas de plástico.
La pelota no rodó: diez minutos de limpieza y una advertencia
El árbitro detuvo el juego durante diez minutos para despejar la zona. En ese lapso, los jugadores del Rayo Isi y Valentín se acercaron a la tribuna para intentar calmar los ánimos, pero la protesta siguió.
Con el campo limpio, el árbitro avisó que no toleraría un nuevo lanzamiento. Al intentar reanudar, la escena se repitió y los jugadores de ambos equipos fueron enviados al vestuario. Sin garantías de seguridad ni condiciones para jugar, el partido quedó oficialmente suspendido.
Contra quién apuntó la bronca
El blanco de la hinchada es el presidente del club, Raúl Martín Presa, a quien le reclaman su salida desde hace meses. Los fanáticos lo acusan de dejar deteriorar el estadio a propósito para justificar una mudanza o forzar la construcción de un nuevo recinto lejos de su ubicación histórica.