El rescate de Nico destapó un derrame de petróleo en Comodoro y la pregunta que nadie responde
El hallazgo de un perro empetrolado en Restinga Alí conmocionó a Comodoro y reavivó el debate por los pasivos ambientales. ¿Qué empresa debería responder?
El caso de Nico, un perro que fue hallado cubierto de petróleo en un sector de Restinga Alí, conmocionó a Comodoro Rivadavia y reabrió el debate sobre los pasivos ambientales de la industria petrolera. El animal fue rescatado por vecinos y trasladado a una veterinaria, pero el episodio dejó al descubierto una mancha de hidrocarburo en plena zona urbana, sin que hasta el momento haya una explicación oficial sobre su origen ni responsables.
La escena, que se viralizó en redes sociales, generó una ola de solidaridad para salvar a Nico, pero también encendió alarmas sobre la seguridad ambiental en un área donde conviven yacimientos activos con instalaciones abandonadas. Mientras tanto, los diputados nacionales José Glinski y Juan Pablo Luque salieron a reclamar respuestas y a cuestionar al Gobierno provincial.
¿Qué pasó con Nico?
Nico cayó en un derrame de petróleo en el sector de Restinga Alí, un área que hasta hace poco operaba YPF. Vecinos del lugar lo encontraron cubierto de hidrocarburo y organizaron un operativo de rescate que incluyó su traslado a una clínica veterinaria, donde permanece en observación.
El caso expuso una realidad incómoda: hay petróleo en superficie en un lugar al que un animal pudo acceder sin dificultad. Aún no se sabe si se trata de un pasivo ambiental histórico o de una fuga reciente de alguna instalación activa. Para determinarlo, será clave establecer de dónde provino el crudo, cuándo se derramó y qué empresa tiene o tuvo responsabilidad sobre el sector.
La mirada de los legisladores
José Glinski fue contundente en sus redes sociales: “Los pasivos ambientales no son una discusión técnica ni algo que puede quedar enterrado cuando las empresas se van. Están en nuestros barrios y forman parte de la vida cotidiana de los comodorenses”. Y agregó: “Comodoro le dio mucho a la industria petrolera. No podemos aceptar que ahora nos dejen la contaminación”.
Por su parte, Juan Pablo Luque, exintendente de la ciudad, apuntó directamente al acuerdo entre el Gobierno de Chubut y YPF por la reversión del área. Según el legislador, la provincia aceptó una compensación de US$25 millones por los pasivos ambientales, pero la pregunta que flota es: “¿Quién se hace cargo de Nico ahora?”. Luque destacó que fue la propia comunidad la que se movilizó para salvar al animal, mientras el Ejecutivo provincial decidió bajar las regalías del 12% al 5% para atraer a un nuevo operador, algo que consideró un desprecio hacia los vecinos.
Un problema que no es nuevo
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la compleja relación de Comodoro con la actividad hidrocarburífera, que lleva más de un siglo de explotación. Dentro del ejido urbano y sus alrededores siguen funcionando yacimientos e instalaciones petroleras de distintas empresas, y los pasivos ambientales son una herencia que los vecinos padecen a diario.
Mientras Nico lucha por su vida, queda una pregunta sin respuesta que trasciende el caso puntual: ¿quién se hace responsable de la contaminación que deja la industria? Por ahora, solo la solidaridad vecinal parece dar una respuesta.