El revolucionario método tucumano que promete desenmascarar aceites de cannabis
¿Cansado de dudar si tu aceite de cannabis es legítimo? Un equipo de científicos tucumanos creó un método que lo revela al instante. Conocé cómo funciona y qué encontraron en productos falsos.
Un equipo de científicos tucumanos logró un avance que podría cambiar las reglas del juego en el análisis de cannabis. Desarrollaron una técnica que permite saber exactamente qué contiene un aceite o una crema de esta planta, sin necesidad de recurrir a costosos patrones de referencia.
El hallazgo, publicado en la revista científica Magnetic Resonance in Chemistry, representa un antes y un después para laboratorios, pacientes y consumidores que buscan certezas sobre lo que compran.
Una tecnología de precisión única
La nueva metodología se basa en la Resonancia Magnética Nuclear (RMN), una tecnología similar a la de los resonadores médicos, pero enfocada en desentrañar la estructura de las moléculas. El equipo, instalado en el Laboratorio de Investigaciones y Servicios Analíticos (LISA) de la UNT y CONICET NOA Sur desde 2019, permite identificar y cuantificar cannabinoides sin depender de un patrón individual de cada sustancia.
“Es un resonador magnético con una tecnología similar a los resonadores magnéticos medicinales, nada más que ultra específico para ver moléculas”, explicó Miguel Gilabert, investigador del CONICET y docente de la UNT.
¿Qué hay realmente en tu aceite?
La pregunta que muchos se hacen al comprar un producto de cannabis en la calle podría tener respuesta gracias a este desarrollo. Hasta ahora, los laboratorios necesitaban sustancias de referencia para comparar los resultados, pero conseguirlas era costoso y requería permisos especiales. Esta nueva técnica elimina esa barrera y permite analizar la muestra sin modificarla químicamente.
El equipo tucumano ya había detectado engaños en otros productos. Por ejemplo, una “stevia boliviana” que en realidad contenía ciclamato de sodio, un edulcorante artificial. También analizaron una pomada que se vendía como de cannabis y resultó tener salicilato de metilo, sin rastro de cannabinoides.
Ocho años de investigación
El camino no fue fácil. Hace unos ocho años, cuando el uso medicinal del cannabis comenzaba a expandirse, familias con hijos con epilepsia o autismo necesitaban saber si sus plantas tenían CBD o THC. Los investigadores podían identificarlos, pero cuantificarlos era un dolor de cabeza.
“Si vos querías cuantificar, necesitabas comprar un patrón. En el caso del THC son sustancias controladas y tienen un costo elevado”, recordó Gilabert. La solución fue aislar los cannabinoides de la propia planta y comparar el nuevo método con las técnicas tradicionales. Tras dos años de trabajo, validaron la metodología.
Un futuro prometedor
El resonador del LISA no solo sirve para cannabis. Ya se utiliza en investigaciones de productos naturales, fármacos y hasta en casos de intoxicaciones, donde ayudó a descubrir con qué sustancia se había envenenado una persona. Este nuevo método promete ser una herramienta clave para la ciencia y para resolver problemas concretos de la sociedad.