El riesgo país pasó los 630 puntos y la política sigue sin destrabar las inversiones

El riesgo país superó los 630 puntos y los inversores siguen mirando de reojo a la política argentina. Con las candidaturas en plena disputa y acuerdos que todavía no cierran, hay una comparación con Brasil que incomoda.

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El riesgo país pasó los 630 puntos y la política sigue sin destrabar las inversiones
El riesgo país pasó los 630 puntos y la política sigue sin destrabar las inversiones

El indicador que mide la desconfianza de los mercados volvió a subir y los especialistas apuntan a la interna política como el factor que espanta a los capitales. A un año de las elecciones presidenciales, el tablero de candidaturas se mueve más rápido que las definiciones económicas.

El riesgo país superó los 630 puntos, un número que, sin vueltas, refleja la incertidumbre que genera la política argentina. El Presidente intentó mostrarles a los inversores extranjeros una imagen de consenso alrededor de su plan económico y consiguió que lo acompañaran 13 gobernadores, el Jefe de Gobierno porteño y la vicegobernadora de Córdoba. Sin embargo, los analistas de la región no pasaron por alto que dentro de esa comitiva las diferencias y los desacuerdos todavía exigen negociaciones intensas.

Las PASO, un debate que sigue abierto

La derogación de la ley que impuso las PASO o su suspensión es un tema que el Gobierno todavía maneja entre tratativas, y hoy no puede garantizar que conseguirá los votos necesarios en el Congreso para concretarlo. Los libertarios quieren evitar esos comicios porque, según sostienen sus voceros, el resultado podría construir una imagen falsa.

En ese espacio no habrá interna: hasta ahora hay un solo candidato. Aunque los gestos de independencia de la senadora Bullrich son leídos por algunos como pasos para lanzar su nombre entre los aspirantes, también hay quienes consideran que Patricia evitó la sangría de muchos a los que molestan las actitudes autoritarias del Presidente y las designaciones en la Justicia, entre otras cuestiones. Con un solo precandidato, puede ocurrir que pocos ciudadanos tengan interés en votar en unas primarias donde no hay nada en discusión. Distinto es el caso del peronismo: si se somete a una primaria para elegir a su candidato a presidente, se movilizará toda su estructura y el número de votantes será mayor que entre los libertarios.

El oficialismo teme las simplificaciones en que, supone, incurriría el periodismo al describir que hubo más votantes en el justicialismo que en La Libertad Avanza, generando la imagen de un triunfo opositor. Dos años atrás, la victoria del justicialismo en las elecciones de autoridades en la Provincia de Buenos Aires generó tal incertidumbre que la compra de dólares como refugio necesitó la ayuda de Trump para evitar el peligro de una devaluación.

La negociación con los gobernadores

Para evitar una circunstancia similar, el Presidente está dispuesto a negociar con otros partidos, incluso comprometiéndose a no presentar listas de candidatos libertarios en las elecciones de cargos provinciales. Así, los mandatarios radicales o de partidos provinciales podrían canalizar el voto no peronista y garantizar el triunfo de los oficialismos locales en Neuquén, Chubut, Río Negro, Santa Cruz, Mendoza, Entre Ríos, Salta, Corrientes, Chaco, Jujuy, San Juan y Catamarca.

Pero del total de votantes del país, cuatro distritos reúnen más del 60 por ciento, y en ellos todavía no se cerraron todos los acuerdos. Córdoba es uno: el peronismo disidente impondrá condiciones si no intenta revivir el proyecto de Provincia Unidas. En Santa Fe, el acuerdo con el radicalismo sellaría una victoria libertaria en la elección presidencial. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Karina Milei desplegó una campaña para imponer un candidato propio a la Jefatura de Gobierno, un desafío total para el PRO, cuyos votos son necesarios para imponerse sobre el peronismo. En la más habitada, Buenos Aires, todo depende de la negociación de los Macri con Karina en la Capital Federal.

La interna que se abre en el peronismo

En el peronismo, Sergio Massa ya no oculta su aspiración a presentarse como precandidato a presidente. Eso obligaría al justicialismo a decidir como nunca antes quién será el nominado para ocupar el sillón de Rivadavia. El factor Cristina no deja de estar presente: las críticas de Máximo y de los dirigentes de La Cámpora a Kicillof parecen significar, de algún modo, un apoyo a Massa a pesar de las discrepancias ideológicas que, si bien no se manifestaron claramente durante el gobierno de Alberto Fernández, existen y son profundas.

El radicalismo busca su propio camino

En el radicalismo parece prevalecer la idea de postular a un hombre del partido a la presidencia de la República. Sería un gesto simbólico que no comprometería a los gobernadores del partido en aventuras como aceptar la polarización y pronunciarse por el peronismo o los libertarios. "Se trata de afirmar la identidad del radicalismo", sostienen los dirigentes que parecen haber acordado ir con colores propios.

Como siempre ocurre en la UCR, surgió una voz discrepante: Martín Lousteau propuso que el radicalismo intente formar una coalición anti-Milei de la que podrían formar parte "desde los del PRO que están avergonzados de que su partido esté con Milei, hasta Miriam Bregman". El candidato de esa alianza debería ser "el que tenga más chances de ganar". Lousteau formuló reparos a las tácticas que determinaron la creación del Frente de Todos que postuló a Alberto Fernández y agregó que ya tiene fecha una reunión de dirigentes políticos de distintos orígenes para armar esa coalición. Pero en el radicalismo Lousteau perdió gran parte de su influencia. En realidad, la aparición de una tercera fuerza parece ser una iniciativa que quedará flotando sin destino.

La política y su impacto en la economía

A un año de los comicios presidenciales, los dirigentes políticos ya se disputan abiertamente candidaturas en todos los órdenes. Mientras tanto, los argentinos, según todas las encuestas, en su mayoría no le dan valor a las antiguas "camisetas partidarias", y ninguno de los aspirantes a la presidencia reúne más opiniones favorables que desfavorables. Esas circunstancias contribuyen decisivamente a que aumente el índice del riesgo país y a que las inversiones se posterguen.

Hoy habrá elecciones en Brasil con una alta polarización entre dos candidatos que piensan de maneras totalmente distintas, pero eso no impidió que capitales chinos o estadounidenses amplíen o instalen industrias. ¿Por qué en Argentina sí?

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