El riesgo país se desinfla y los bonos argentinos vuelven a sonreír en Wall Street
Después de una rueda que hizo temblar a los inversores y llevó al riesgo país a máximos del año, los bonos argentinos reaccionaron en Nueva York. El indicador de J.P. Morgan cedió, pero los números que se vieron puertas adentro de la plaza local dejaron más de una lectura.
Los bonos soberanos argentinos en dólares encontraron respiro este miércoles en Nueva York y cortaron una racha de caídas que había puesto a los inversores contra las cuerdas. El riesgo país, medido por J.P. Morgan, retrocedió hasta los 657 puntos básicos, por debajo de los 660, aunque todavía lejos de los valores de comienzos de mes.
La recuperación llega después de una rueda anterior que dejó heridas: el indicador había perforado los 700 puntos en el intradiario y tocado máximos del año. Este miércoles, en cambio, el clima financiero global acompañó y los papeles locales lograron recomponer parte del terreno cedido.
Los números que explican el rebote
Entre los títulos en moneda dura, los avances llegaron hasta el 0,95%. Los que tiraron del carro fueron el Global 2035 y el Global 2041, que subió un 0,92%. La mejora se dio a pesar de un contexto que sigue sin despejar las dudas: la incertidumbre política y las preguntas sobre el rumbo económico de la Argentina continúan limitando el apetito de los inversores.
Del otro lado del Atlántico, los ADRs también marcaron terreno positivo en Wall Street, con subas de hasta el 2,7%. El podio lo encabezó Telecom Argentina, escoltado por Grupo Financiero Galicia (+2%) y Grupo Supervielle (+1%).
El MSCI Merval, con saldo a favor
A nivel local, el flamante indicador MSCI Merval ganó un 0,9% y se ubicó en los 98.863,5300 puntos en pesos. Su contraparte en dólares, en tanto, avanzó un 0,6% hasta los 60,67 puntos.
El rebote de este miércoles no borra las pérdidas acumuladas en las jornadas previas, pero sí marca un cambio de pulso en una plaza que venía golpeada. Los operadores seguirán de cerca la evolución del riesgo país y las señales políticas, dos variables que, por ahora, siguen marcando el ritmo de los activos argentinos.