El riesgo país volvió a superar los 600 puntos: por qué la inflación de Estados Unidos pone en alerta a la Argentina
El riesgo país argentino volvió a romper el techo de los 600 puntos y el detonante llegó desde Washington. ¿Qué dato de la inflación estadounidense encendió las alarmas en los mercados?
La aceleración de la inflación en Estados Unidos volvió a sacudir los mercados internacionales y encendió las alarmas en la Argentina, que necesita condiciones financieras globales más favorables para consolidar su recuperación y volver a acceder al crédito externo.
Este miércoles la reacción fue inmediata: el Riesgo País que elabora JP Morgan subió 0,8% y se ubicó en 602 puntos básicos, quebrando el techo de los 600 tras siete ruedas consecutivas por debajo de ese umbral clave.
El dato que desató la volatilidad
El índice de precios al consumidor de Estados Unidos subió 3,7% interanual en septiembre, contra el 3,4% de agosto, mientras que la variación mensual llegó al 0,6%, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).
El informe se conoce en la antesala de una nueva decisión de la Reserva Federal (Fed) sobre las tasas de interés y en un contexto de tensión global por el encarecimiento de la energía. La chance de que el banco central estadounidense sostenga una política monetaria restrictiva por más tiempo, o incluso vuelva a subir las tasas, golpea a los países emergentes que necesitan captar dólares. Entre ellos, la Argentina, que busca reducir el riesgo país para refinanciar sus compromisos de deuda en mejores condiciones.
El impacto sobre la economía local no es automático ni depende solo de la inflación estadounidense. Pero la combinación de tasas internacionales altas, un dólar más fuerte y menor demanda de activos emergentes puede complicar la estrategia financiera del gobierno de Javier Milei.
Energía y tecnología: los sectores que empujaron los precios
Los precios al consumidor estadounidenses aceleraron en septiembre, impulsados principalmente por la energía. La gasolina registró una suba mensual del 9,1% y explicó más de la mitad del incremento del índice general, con un alza interanual del 34,2%, según la BLS.
Las tensiones geopolíticas y su efecto sobre el mercado energético están entre los factores que empujaron ese movimiento. El encarecimiento del petróleo y los combustibles repercute en los costos de transporte y producción, puede trasladarse a otros precios de la economía y le complica la tarea a la Fed, que busca controlar la inflación sin dañar demasiado la actividad y el empleo.
Los costos de vivienda también se aceleraron: subieron 0,4% mensual, contra el 0,3% de agosto. Los precios de los alimentos, en cambio, quedaron sin cambios en el promedio general, aunque con movimientos dispares entre productos. El informe también mostró un salto de los precios del software y los accesorios informáticos, que avanzaron 28% interanual en un contexto de fuertes inversiones vinculadas con la inteligencia artificial.
¿Qué hará la Reserva Federal con las tasas?
La evolución de la inflación complica las expectativas sobre la próxima decisión de la Fed. Según las probabilidades de mercado recopiladas por CME FedWatch y citadas por Al Jazeera, había un 52,9% de posibilidades de que las tasas se mantengan en el rango de 3,75% a 4%, frente a un 47,1% de probabilidades de una nueva suba de 25 puntos básicos que las llevaría a una banda de 4% a 4,25%.
La división entre los operadores refleja que el mercado todavía no descuenta una respuesta única del organismo. La aceleración de los precios refuerza la incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria y puede obligar a los inversores a revisar posiciones según las próximas señales de la Fed.
El encarecimiento del crédito en Estados Unidos tiene consecuencias que exceden su economía doméstica. Cuando suben los rendimientos de los activos considerados seguros, los inversores tienen más incentivos para colocar fondos en instrumentos estadounidenses y pueden exigir mayor rentabilidad para mantener posiciones en países emergentes, más expuestos a la volatilidad política, económica y cambiaria.
Para la Argentina, esa dinámica es un condicionante adicional en momentos en que el Gobierno busca consolidar la estabilidad financiera, acumular reservas y lograr una baja sostenida del riesgo país. La inflación estadounidense no determina por sí sola el comportamiento de los bonos argentinos, pero sí puede modificar el costo internacional del financiamiento y las condiciones bajo las cuales el país intenta volver a los mercados voluntarios de deuda.
Qué mide el riesgo país y por qué importa
El riesgo país mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos argentinos y el de los títulos de referencia de Estados Unidos, generalmente los bonos del Tesoro. El indicador que elabora J.P. Morgan a partir de esa brecha permite aproximar el riesgo adicional que los inversores le atribuyen a la deuda argentina, aunque no es una tasa de interés que el país vaya a pagar en todas sus operaciones de financiamiento.
Cuando sube el rendimiento exigido a los bonos del Tesoro estadounidense, cambia el punto de referencia internacional y puede elevar el costo de financiamiento de otros países si sus títulos no mejoran en la misma proporción. A la vez, si los inversores reducen su exposición a activos emergentes, los precios de los bonos argentinos pueden caer y sus rendimientos aumentar, ampliando la brecha contra los títulos estadounidenses y presionando al alza el riesgo país.
La relación no es mecánica, porque el indicador también depende de factores propios de la Argentina: capacidad de pago de la deuda, reservas internacionales disponibles, expectativas cambiarias, situación fiscal y confianza de los inversores en la continuidad de la política económica. Aun así, un cambio en el escenario financiero internacional puede complicar los esfuerzos oficiales para mejorar la cotización de los títulos públicos, incluso si el Gobierno mantiene sus objetivos fiscales.
Para la Argentina, la relevancia de esa variable está atada a las necesidades de financiamiento en dólares y al calendario de vencimientos de la deuda. Una baja del riesgo país puede facilitar una eventual colocación de bonos en los mercados internacionales; una suba sostenida puede dejar al Tesoro ante la alternativa de afrontar compromisos con recursos propios, recurrir a otras fuentes de financiamiento o aceptar tasas más altas para conseguir fondos.
Una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos también puede fortalecer al dólar frente a otras monedas, aunque ese resultado depende de las expectativas del mercado y de la evolución de otras economías. Para la Argentina, un dólar global más firme puede sumar presión sobre los mercados emergentes y modificar los flujos de capitales, sobre todo cuando los inversores priorizan la liquidez y la seguridad de los activos estadounidenses.