El rincón de Neuquén donde las rocas guardan pinturas milenarias y casi nadie conoce
Cuevas con pinturas rupestres, aguas cristalinas y rocas volcánicas: así es Pilo Lil, el paraje neuquino que casi nadie tiene en el radar. ¿Dónde queda y qué se puede hacer?
Hay un paraje en Neuquén que combina pinturas rupestres, aguas cristalinas y formaciones volcánicas en un mismo paisaje. Se llama Pilo Lil y se ubica entre Aluminé y Junín de los Andes, en plena región de los Lagos del Sur.
El lugar es un destino emergente de la provincia, ubicado entre el río Aluminé y la Ruta Provincial N°23. Su principal atractivo es la historia ancestral que conserva: las cuevas naturales de la zona albergan pinturas rupestres que dan cuenta de un pasado remoto.
Un paisaje esculpido por el tiempo
Las formaciones rocosas de origen volcánico son parte esencial del entorno. Sus formas particulares son el resultado de la erosión de antiguas glaciaciones, el viento y el agua, que durante siglos moldearon el terreno.
El río Aluminé, con sus aguas cristalinas, atraviesa el paraje y ofrece un escenario ideal para actividades como rafting, flotadas, recorridos en balsa y pesca deportiva. También se puede optar por caminatas por los alrededores para contemplar el paisaje.
Flora, fauna y actividades
La biodiversidad del lugar es otro de sus encantos. Abundan los coirones, jarillas y pehuenes, mientras que entre los animales se destacan el cóndor andino, el guanaco y el puma.
Además de las propuestas náuticas, Pilo Lil ofrece cabalgatas, agroturismo, paseos en 4x4 y senderismo. Un abanico de opciones para quienes buscan desconexión y contacto pleno con la naturaleza en un rincón único de la Patagonia.