El rincón de Neuquén que guarda plantas y aves que no existen en ningún otro lugar del país
¿Sabías que en el norte de Neuquén hay un bosque con plantas y aves que no existen en ningún otro punto de Argentina? El dato que explica por qué es único.
Hay un lugar en el norte neuquino donde conviven bosques, mallines, roquedales y alta montaña en apenas unos kilómetros. Se trata del Área Natural Protegida Epu Lauquen, creada en 1973 para conservar un sector cercano a la cordillera de los Andes, a solo 45 kilómetros de Las Ovejas, y que reúne valores naturales, geológicos, históricos y culturales en un mismo territorio.
El paisaje que hoy se recorre fue esculpido por los glaciares. Durante la última glaciación, grandes masas de hielo cubrieron los cordones montañosos y dejaron valles, circos y otras geoformas que todavía se distinguen a simple vista. En esos valles están las lagunas Superior e Inferior, unidas por un pequeño curso de agua, más una extensa red de arroyos que forma parte de la cuenca del río Neuquén.
Un mosaico que no se repite en el país
Lo que distingue a Epu Lauquen es la convivencia de ambientes muy distintos en un mismo espacio: bosques de roble pellín y lenga, matorrales de ñire, estepas de coirones, mallines, roquedales y ambientes de alta montaña. Esa variedad es la que sostiene la presencia de numerosas especies de flora y fauna.
El bosque de roble pellín es la joya del área. En Epu Lauquen y sus alrededores se encuentran las únicas manifestaciones en Argentina del tipo forestal Roble/Hualo, una formación exclusiva del país. Allí también crecen plantas que no habitan en otros sectores del territorio argentino, como el radalillo, la mariposita y la puya.
Las aves son otro de los grandes atractivos. En los bosques se ven cachañas, pitíos, rayaditos y picoleznas, que recorren los troncos en busca de insectos. También vive el carpintero gigante, endémico de los bosques andino patagónicos, y el huet huet castaño o tuta, cuya presencia en Argentina se limita a estos bosques de roble pellín y sus alrededores.
En los sectores abiertos y de montaña sobrevuelan el cóndor andino, el águila mora y el carancho andino. Las lagunas, en tanto, concentran una gran variedad de aves acuáticas: bandurrias, cauquenes, biguáes, garzas, cisnes, macáes, patos y gallaretas. Muchas de ellas dependen de los extensos juncales de la costa de la laguna Inferior, donde encuentran alimento y sitios para nidificar.
Mamíferos, peces y una especie clave
Entre los mamíferos aparecen el tunduco o tucu-tuco, un roedor muy adaptado a la vida subterránea; el monito del monte, endémico de los bosques de Argentina y Chile; el zorro colorado y el puma. Pero el valor de conservación más importante es el huemul.
La ubicación del área protegida le da una relevancia especial para el monitoreo de esta especie: está cerca de los Nevados de Chillán, en Chile, donde se localiza la población más septentrional conocida de huemul. Por eso, buscar evidencias de su presencia y seguirle el rastro son tareas centrales para su conservación.
Las lagunas también conservan biodiversidad acuática. Albergan peces nativos como el pejerrey patagónico, el puyen chico y la perca, y forman parte de la red hídrica vinculada a la cuenca del río Neuquén, otro de los motivos que llevaron a crear y proteger el área.
Petroglifos, bandoleros y veranadas
El patrimonio de Epu Lauquen no es solo natural. En el territorio hay evidencias de poblaciones originarias, entre ellas petroglifos y otros sitios de interés histórico y cultural. Entre las lagunas Superior e Inferior se encuentra un sitio relacionado con los Pincheira durante el siglo XIX, una familia de bandoleros que saqueaba la región y que participó de las últimas disputas por la independencia americana. Fueron los últimos defensores en América de la corona española y estuvieron en la última batalla por la independencia contra un ejército libertador.
El área también forma parte del territorio que usan tradicionalmente familias trashumantes. Allí están sus puestos de veranada, donde desarrollan actividades ganaderas en verano, una práctica que integra las dinámicas culturales y productivas históricas del norte neuquino.
Qué se puede hacer en Epu Lauquen
Al ingresar al Área Protegida, una oficina de informes turísticos asesora sobre las actividades disponibles: pesca deportiva de trucha arco iris, caminatas y observación de fauna. A orillas de la laguna Superior hay una zona de uso diurno con mesas y bancos, y un camping organizado con sanitarios y proveeduría.
Entre los recorridos está el sendero Los Robles, que se interna en el bosque y llega hasta la cascada Chaquiras. Con guía habilitado también se pueden visitar otras lagunas del valle en dirección a la cordillera. Entre la laguna Inferior y la Superior se puede conocer un sitio de referencia histórica y una roca errática de gran tamaño, transportada por un glaciar. En la laguna Inferior, el mirador de aves Los Cauquenes permite observar las especies que usan los juncales costeros para alimentarse y nidificar.
Durante el invierno, el área permanece cerrada al ingreso de visitantes. El resto del año, los guardaparques cumplen un rol clave en la conservación y en la atención de quienes recorren el lugar. Además de las tareas de control y asistencia, hacen monitoreos de flora y fauna con cámaras trampa y observación directa, sobre todo para determinar la presencia del huemul. A eso suman trabajo de educación ambiental en las localidades cercanas, para fortalecer el conocimiento y la valoración del patrimonio natural y cultural de Epu Lauquen.