El Río Dulce desborda y deja un panorama desolador en el interior santiagueño: así responden las comunidades
El Río Dulce se desborda y deja a Atamisqui bajo el agua: familias evacuadas, parajes aislados y una movilización solidaria que intenta llegar a donde más se necesita. Conocé los detalles de la emergencia y cómo podés ayudar.
La furia del Río Dulce sumerge a Atamisqui en una crisis sin precedentes, obligando a familias enteras a huir de sus hogares mientras el agua avanza implacable. Parajes enteros están aislados y la solidaridad se convierte en la única tabla de salvación para los damnificados.
La situación en el departamento Atamisqui es catalogada como crítica. Localidades y parajes como Totora, Juanillo, Los Toloza y Soconcho se encuentran entre las zonas más afectadas por la crecida, viéndose seriamente comprometidos junto a otros sectores rurales que hoy están incomunicados.

El escenario que se vive es de total desolación. Viviendas anegadas, pérdidas materiales de incalculable valor y personas que tuvieron que abandonar sus pertenencias con lo puesto definen la urgencia de la emergencia. La prioridad fue salvar vidas, dejando atrás recuerdos y sustento.

La ola solidaria: cómo Santiago responde al desastre
Frente a la magnitud del desastre, instituciones educativas y religiosas de la provincia no dudaron en movilizarse. El Colegio San Gabriel y la Pastoral Universitaria de la UCSE lanzaron la “Misión Atamisqui”, una campaña destinada a recolectar ayuda urgente para los afectados.
El objetivo de esta misión es claro: juntar agua potable, alimentos no perecederos y plásticos o nylon que puedan servir para improvisar refugios y proteger a las familias de los elementos.

Por otro lado, iglesias de la ciudad capitalina realizan su propia convocatoria. Piden a la comunidad donar productos de primera necesidad que son escasos en la zona inundada. Artículos como jabón, shampoo, ropa de cama, pañales, velas, harina, leche y repelente son de vital importancia.
Estas donaciones pueden entregarse en el CIC Villa Atamisqui, que funciona como centro de acopio de lunes a viernes, en un extenso horario de 8 a 20 horas, para facilitar la colaboración de todos.

Puntos de ayuda: dónde llevar lo que tanto necesitan
La red de solidaridad se amplía con otra campaña paralela que solicita ayuda urgente. Esta iniciativa tiene su punto de recepción en el Club Coronel Suárez, donde se reciben donaciones de todo tipo para paliar la emergencia.
En este lugar se puede llevar alimentos, artículos de limpieza y ropa, elementos fundamentales para la subsistencia y la higiene en medio de una catástrofe que ha dejado a muchas personas sin nada.
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La solidaridad de los santiagueños se erige como el pilar fundamental para enfrentar este momento de extrema dificultad. Las comunidades del interior, golpeadas por una de las crecidas más fuertes de los últimos tiempos, dependen ahora de la asistencia inmediata y la colaboración de toda la provincia para comenzar a superar la crisis.