El río Gallegos esconde pozones que no se ven desde la orilla: dónde están los accesos más riesgosos

¿Sabés dónde el fondo del río Gallegos cae de golpe y la superficie no lo delata? El informe de un guía de pesca señaló los accesos más riesgosos y el error que cometen hasta los baqueanos.

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El río Gallegos esconde pozones que no se ven desde la orilla: dónde están los accesos más riesgosos
El río Gallegos esconde pozones que no se ven desde la orilla: dónde están los accesos más riesgosos

Un documento de la Asociación de Guías y Profesionales de la Pesca Deportiva de Santa Cruz advirtió sobre las corrientes y depresiones ocultas del cauce capitalino, en pleno operativo por la búsqueda de dos menores en Palermo Aike. El río Gallegos es el escenario natural de la capital santacruceña: allí se practica pesca deportiva y se arman jornadas recreativas. Pero debajo de esa postal apacible hay riesgos que no se detectan a simple vista, ni siquiera en un día de sol.

Pablo Perea, presidente de la Asociación de Guías y Profesionales de la Pesca Deportiva de la Provincia de Santa Cruz, hizo llegar a TiempoSur un informe con las características del cauce, los accesos públicos y los peligros que representan las corrientes y los pozones. El planteo llegó en medio de la búsqueda de dos menores desaparecidos en la zona de Palermo Aike.

El referente consideró que hace falta reforzar la información y la concientización para evitar accidentes y puso a disposición de las autoridades sus conocimientos y su experiencia para colaborar con la prevención.

Un río que se transforma temporada tras temporada

Según describió Perea, el Gallegos nace de la unión de los ríos Rubens y Penitente, ambos de origen chileno, y suma como afluentes al Turbio, el Cóndor y el Zurdo. Su recorrido alcanza unos 300 kilómetros hasta llegar al estuario que desemboca en el mar Argentino.

El documento también ubica los accesos públicos que se usan para actividades recreativas. Entre ellos aparecen La Toma, en Palermo Aike, y Canillitas, en los sectores del bajo tendido eléctrico y el gasoducto.

Sobre La Toma, Perea fue claro: es un punto de concurrencia histórica, pero no está habilitado como balneario y tiene tramos con corrientes intensas y pozones peligrosos.

Además, enumeró cinco tranqueras de acceso sobre la Ruta Nacional 40, ligadas a los sectores del gasoducto, el bajo tendido eléctrico, la bajada hacia el curvón de Canillitas y el camino a la toma de agua de Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE).

Conocer esos puntos ayuda a identificar mejor cada zona, aunque el referente aclaró que saber por dónde se entra no elimina los riesgos propios del río.

Qué son los pozones y por qué resultan peligrosos

Uno de los ejes del informe es la presencia de pozones: depresiones del lecho en las que el fondo cae de golpe y se generan sectores de mayor profundidad. El problema es que la superficie del agua no siempre delata ni la profundidad ni la fuerza de la corriente.

A eso se suman remolinos, cambios repentinos del fondo y obstáculos sumergidos como troncos, raíces y rocas. Y un factor más: la baja temperatura del agua patagónica, que puede reducir rápido la capacidad de una persona para mantenerse a flote o salir de una situación complicada.

Perea remarcó que las condiciones del río no son fijas. La erosión, las variaciones del caudal y los cambios que deja el invierno pueden modificar el lecho y abrir nuevas zonas profundas o corrientes más intensas.

“Quizás la última vez que estuviste en este río la zona era totalmente calma y playa, con lo cual, en el transcurrir natural del tiempo, se ha transformado en una corredera sumamente caudalosa y profunda”, planteó en el documento.

El saber de pescadores y guías, con límites

El titular de la asociación destacó el rol que pueden cumplir los guías de pesca y los pescadores deportivos en la prevención, por su experiencia para leer el terreno y notar los cambios del cauce.

En ese marco, distinguió al pescador deportivo, que practica la actividad por recreación, deporte o competencia, del guía de pesca, que ofrece orientación, asistencia y enseñanza.

Pero advirtió que ni la experiencia acumulada alcanza frente a un entorno natural que cambia. Por eso pidió no confiarse por haber visitado antes un sector ni dar por sentado que las condiciones siguen iguales de una temporada a otra.

En el contexto de la búsqueda de los dos menores, Perea expresó su solidaridad con las familias y ratificó su disposición a aportar conocimientos y experiencia si las autoridades lo requieren.

Prevención y cuidado del ambiente

El mensaje también incluyó un pedido para cuidar los espacios naturales y evitar que se acumule basura en las costas. Perea solicitó que quienes concurran a los accesos públicos se lleven las bolsas, botellas, latas y otros elementos que usen, y que no enciendan fuego en lugares no habilitados.

Recordó, además, que el río Gallegos abastece de agua a la ciudad, por lo que preservar su entorno y evitar prácticas contaminantes resulta clave.

El cierre del planteo apunta a reforzar la concientización comunitaria y a promover conductas responsables durante las actividades recreativas: conocer los riesgos, respetar las indicaciones de seguridad y cuidar el ambiente para que vecinos y visitantes disfruten de los espacios naturales sin exponerse de más.

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