El río que despierta: el Pilcomayo da señales y enciende alarmas en el Chaco salteño
El Pilcomayo ya dio sus primeras señales en Bolivia y el Chaco salteño se prepara. ¿Están listas las defensas en Misión La Paz? Los detalles de un panorama que preocupa.
El Pilcomayo, ese gigante que cada temporada de lluvias pone en vilo a todo el Chaco salteño, ya empezó a moverse. En pleno agosto, cuando las lluvias todavía son un recuerdo lejano, la cuenca alta del río, en Bolivia, registró ascensos que encendieron las primeras luces amarillas y pusieron en alerta a las comunidades de Misión La Paz y Santa Victoria Este.
Según el Sistema de Alerta Temprana del Pilcomayo, los parajes bolivianos de San Josecito y Tarapaya ya marcaron subas de 2,51 y 0,57 metros respectivamente, ambos bajo alerta amarilla. Pero esto no es todo: se esperaban también leves incrementos en Puente Aruma y Villamontes, puntos más cercanos a la Triple Frontera entre Bolivia, Paraguay y el Chaco salteño.
Desde el sistema de monitoreo aclararon que estos ascensos son inusuales para esta época del año, aunque por ahora no representan una situación de riesgo. Sin embargo, el simple hecho de que el río se mueva antes de tiempo ya genera atención en una zona que conoce de sobra su poder destructivo.
¿Por qué preocupa un río que recién empieza a subir?
La cuenca alta del Pilcomayo tiene un comportamiento particular: las lluvias se concentran principalmente entre octubre y marzo y, debido a las características del terreno, las precipitaciones pueden generar respuestas rápidas y torrenciales en el río. Por eso, más allá de la cantidad total de lluvia, uno de los factores que seguirá bajo observación será cuándo comiencen las precipitaciones importantes y con qué intensidad se produzcan.
El SENAMHI de Bolivia ya anticipó que para el trimestre agosto-octubre se esperan precipitaciones cercanas a los valores normales, aunque con una mayor actividad en algunos sectores del Chaco durante septiembre y octubre. O sea, el río podría seguir dando señales.
Paraguay ya se mueve, ¿y Salta?
Mientras Bolivia monitorea los primeros ascensos, Paraguay ya puso en marcha trabajos preventivos sobre el Pilcomayo. En la zona de Pozo Hondo se realizan obras de defensa, mantenimiento del cauce y remoción de sedimentos en la embocadura, aprovechando el período de bajo caudal. Además, las autoridades mantienen un monitoreo permanente y coordinan acciones ante la posibilidad de un período de lluvias intensas y persistentes. También se trabaja sobre la red vial para garantizar la conectividad de las comunidades durante la temporada de precipitaciones.
Del lado salteño, la preocupación se concentra especialmente en Misión La Paz, una de las localidades más expuestas al avance del Pilcomayo. Para obras de defensa se destinaron cerca de $260 millones, de acuerdo con una resolución de la Secretaría de Obras Públicas. Sin embargo, pobladores criollos e indígenas continúan cuestionando tanto la ubicación como los materiales utilizados.
Uno de los principales reclamos apunta a que las defensas construidas con bolsas de arena podrían resultar insuficientes frente a una creciente de gran magnitud. El temor aumenta por el avance que tuvo el río en los últimos años y por el riesgo de que afecte viviendas, instituciones y caminos. En diciembre de 2025, ya se había advertido sobre el avance del cauce hacia la ruta y la posibilidad de que unas 15 comunidades quedaran aisladas.
¿Qué puede pasar en los próximos meses?
Septiembre: se espera un riesgo bajo a moderado, aunque podrían comenzar a registrarse los primeros repuntes del río asociados a tormentas.
Octubre: aumenta la atención. Se prevén lluvias superiores a lo normal en sectores del noreste del Chaco y podrían comenzar a registrarse ascensos más frecuentes e importantes.
Noviembre: el escenario se vuelve más delicado porque el Pilcomayo ya debería encontrarse dentro de su temporada lluviosa. Si octubre deja una cuenca húmeda y noviembre presenta tormentas intensas, aumentaría la posibilidad de crecidas importantes.
Diciembre: aparece como el período de mayor vigilancia hidrológica. Para entonces, la cuenca debería estar plenamente instalada en su ciclo lluvioso y cualquier combinación de lluvias intensas y persistentes podría generar importantes repuntes.
Por ahora, el Pilcomayo no se encuentra en una situación de creciente peligrosa, pero los primeros ascensos registrados en Bolivia funcionan como una señal de alerta para las comunidades del Chaco salteño. En Misión La Paz y Santa Victoria Este ya miran hacia la cuenca alta y esperan que las defensas estén listas antes de que llegue el período más crítico de la temporada.