El río se desbordó en Graneros: cortes de luz y barrios bajo el agua en medio de la emergencia
Una ciudad a oscuras y bajo el agua: el desborde del río Marapa desató el caos en Graneros. ¿Cómo están sobreviviendo las familias a esta inundación que también afecta a todo el sur tucumano?
La ciudad de Graneros enfrenta una situación límite tras el desborde del río Marapa, que anegó sectores urbanos y dejó a la población sin energía eléctrica, sumida en la angustia y la incertidumbre.
El incremento del caudal, agravado por la apertura de compuertas, provocó inundaciones en distintos puntos del casco urbano. Las intensas lluvias que afectan al sur de Tucumán potenciaron el avance del agua, generando un escenario de extrema preocupación para las autoridades y los vecinos.
El barrio Buenos Aires es uno de los más castigados, con amplias zonas completamente cubiertas por el agua. Familias enteras se encuentran en vilo, intentando proteger sus viviendas y pertenencias mientras el nivel continúa subiendo.
¿Cómo se complicó la situación?
En medio de la emergencia hídrica, toda la ciudad de Graneros quedó sin suministro de energía eléctrica. Este corte generalizado complica de manera dramática las tareas de los afectados, que deben lidiar con la oscuridad y la falta de servicios básicos mientras el agua invade sus hogares.
Vecinos de la localidad relataron la desesperación que se vive en las calles, donde la crecida parece no dar tregua. La combinación del desborde fluvial y las precipitaciones persistentes configura un panorama crítico que se extiende más allá de los límites de Graneros.
Distintos puntos del sur tucumano registran complicaciones similares, en un contexto regional marcado por la crecida de ríos y arroyos. El fenómeno climático incrementa el riesgo para numerosas comunidades, que observan con alarma cómo los cursos de agua se desbordan.
La angustia crece entre los habitantes, que atraviesan momentos de gran incertidumbre frente al impacto de la naturaleza. Las imágenes que circulan en redes sociales muestran calles convertidas en ríos y patios anegados, evidenciando la magnitud de la inundación.
Las autoridades locales y provinciales monitorean de cerca la evolución de la situación, mientras se evalúan las medidas de asistencia para las familias damnificadas. La prioridad inmediata es garantizar la seguridad de las personas ante el avance implacable del agua.