El río subió 1,76 metros en seis días y hay familias que ya duermen en las iglesias

En San Pedro Pescador varias familias ya dejaron sus casas y duermen en iglesias y sectores altos. Mientras tanto, el Paraná sigue subiendo y en Barranqueras una funcionaria advirtió cuál es el factor que puede complicar todo.

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El río subió 1,76 metros en seis días y hay familias que ya duermen en las iglesias
El río subió 1,76 metros en seis días y hay familias que ya duermen en las iglesias

La crecida del Paraná y del Paraguay sigue golpeando a las poblaciones ribereñas del Chaco y las evacuaciones se multiplicaron en las últimas horas. El puerto de Barranqueras marcó 7,16 metros este martes a las 7.21, según los registros de Prefectura Naval Argentina, muy por encima de los 6 metros de alerta y de los 6,50 de evacuación.

El salto fue vertiginoso: el miércoles 14 el río estaba en 5,40 metros. En apenas seis días subió 1,76 metros. Las zonas más comprometidas son Puerto Vilelas, Barranqueras, San Pedro Pescador, Isla del Cerrito y sectores de Colonia Benítez, donde los organismos de emergencia sostienen operativos de asistencia y monitorean las defensas.

Del otro lado del río, la margen correntina también está en problemas: el Paraná llegó a 7,27 metros y ya se encuentra en etapa de evacuación. El Paraguay, en tanto, marcó 7,90 metros en Isla del Cerrito y 7,08 en Las Palmas, ambas localidades por encima de sus marcas de evacuación.

Alerta roja y el origen de la subida

El sábado pasado el Comité Provincial de Emergencia había declarado la alerta roja para los sectores que quedan fuera del cordón de defensas, entre ellos Puerto Antequeras, Barranqueras, Puerto Vilelas, Isla del Cerrito y San Pedro Pescador.

La advertencia respondió al aumento acelerado del caudal, empujado por las lluvias en las cuencas superiores de los ríos Paraná e Iguazú y por las mayores descargas de las centrales hidroeléctricas aguas arriba.

Vilelas: muebles, familias y un camino que se defiende

En Puerto Vilelas los equipos municipales de emergencia trabajan sin pausa en la evacuación de las familias asentadas en la costa. El agua obligó a intensificar los traslados hacia refugios temporales y centros de evacuados, mientras muchos vecinos intentan rescatar sus pertenencias antes de que las casas queden anegadas.

Según informó la Municipalidad, las tareas incluyen carga y descarga de muebles, traslado de familias y asistencia a quienes siguen en los sectores afectados. Se hacen de día y de noche, porque la situación cambia rápido y circular ya es difícil.

Mientras un grupo mantiene transitable el Camino Costero, otro se dedica a mover personas y cosas. Las restricciones por el avance del agua complican los desplazamientos y obligan a coordinar cada recorrido para cuidar a las familias y al personal de asistencia.

La creciente también tiene comprometidos los accesos a parajes rurales cercanos al río. En Isla Soto y Cinco Bocas el camino ya había sufrido interrupciones durante septiembre, una señal de lo que ahora se profundiza con la nueva subida del Paraná.

Barranqueras cerró compuertas

La administradora del puerto de Barranqueras, Alicia Azula, confirmó el cierre de las compuertas del acceso ferroviario y de uno de los ingresos por avenida Laprida, como parte del sistema de protección. Esas aberturas se usan cuando el río está en niveles normales, pero deben cerrarse ante riesgo de inundación para completar la continuidad de las defensas.

Azula recordó que el área metropolitana tiene defensas frontales que impiden el ingreso directo del Paraná a los sectores urbanos protegidos. El problema son las familias que viven por fuera de ese sistema: son las primeras en recibir el agua.

La funcionaria mencionó en particular a los vecinos del camino hacia el Club Náutico, desde la rotonda de avenida Maipú en dirección a Sameep y la ribera. Son familias que históricamente sufren las crecidas y que muchas veces se instalan temporalmente sobre las defensas para quedar cerca de sus casas y cuidar lo poco que pueden salvar. Se estima que podrían ser entre 15 y 20 familias en ese sector.

Pese al cierre preventivo de los accesos, el puerto puede seguir operando por la avenida Gaboto, así que las restricciones no implican aislamiento ni paralización total de las actividades.

«Nuestro talón de Aquiles es la lluvia»

Más allá de la altura que alcance el Paraná, Azula puso el foco en otro factor que podría agravar el escenario: lluvias intensas sobre las ciudades protegidas por defensas.

«Nuestro talón de Aquiles es la lluvia», sostuvo la administradora. Con el río alto, el escurrimiento natural del agua acumulada dentro del sistema de defensas queda limitado.

«Con este río alto no tenemos por dónde sacar el agua, no podemos descomprimir, salvo por bombeo», señaló. Por eso remarcó que la capacidad de las estaciones debe alcanzar para responder al volumen de precipitaciones que caiga en períodos breves.

La funcionaria indicó que se analizan medidas para reforzar las estaciones de bombeo y asegurar su funcionamiento ante eventuales cortes de electricidad, con grupos electrógenos o líneas alternativas de alimentación.

Entre los puntos que requieren atención especial mencionó el barrio Ucal, donde confluyen canales de desagüe de Resistencia y Barranqueras. Es un área especialmente vulnerable a los anegamientos por su lugar dentro del sistema de drenaje.

San Pedro Pescador: refugio en las iglesias

En el barrio San Pedro Pescador, sobre la costa chaqueña del Paraná, la preocupación crece a medida que el agua avanza. Según testimonios e imágenes difundidos por medios locales, varias familias empezaron a buscar refugio en iglesias y sectores elevados, ante la imposibilidad de quedarse en sus casas o el temor de quedar aisladas.

La situación se agrava por las dificultades de acceso y la velocidad con que el agua ocupa los terrenos más bajos. Mientras algunos vecinos trasladan sus pertenencias, otros siguen la evolución del río para decidir si abandonan sus hogares.

El barrio está entre los sectores comprendidos en la alerta roja del Comité Provincial de Emergencia, por su ubicación fuera de las defensas principales y su exposición directa al comportamiento del Paraná.

Benítez: dos caminos cortados

La emergencia también llegó a los caminos rurales y accesos de Colonia Benítez. El Consorcio Caminero 62 informó que el puente Luzuriaga quedó inhabilitado por un socavón que compromete su estructura.

A eso se sumó el corte de la ruta provincial 1, conocida como Camino Viejo, por la creciente del río Tragadero. El organismo pidió a los vecinos evitar la circulación por ambos sectores, respetar la señalización preventiva y usar caminos alternativos. También advirtió sobre el peligro de intentar cruzar los tramos afectados, por la posibilidad de accidentes y el deterioro de la infraestructura vial.

Los cortes profundizan los problemas de conectividad de las comunidades cercanas a la ribera, que desde hace días tienen dificultades para moverse por los caminos de siempre.

El Paraguay también obliga a evacuar

En el norte provincial la situación se complicó por el avance del río Paraguay, que alcanzó los 7,08 metros en Las Palmas, según los registros difundidos por Prefectura Naval Argentina.

El agua comenzó a ingresar en sectores bajos de la localidad, en especial en inmediaciones del barrio La Isla y el riacho Quia, donde las imágenes registradas durante la tarde del lunes mostraron el avance de la creciente.

El escenario mantiene en alerta a los habitantes de las zonas bajas, sobre todo ante la posibilidad de nuevas lluvias y la persistencia de niveles elevados en los cursos de agua.

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