El ritual de la caña con ruda: ¿qué hay detrás de la tradición del 1° de agosto?
¿Sabías que la caña con ruda no es solo para alejar la mala suerte? Descubrí el verdadero origen de este ritual y cómo se prepara según una emprendedora local.
Este 1° de agosto, miles de argentinos volverán a cumplir con un ritual que se repite año tras año: beber caña con ruda. Pero, ¿sabés realmente por qué se hace y qué significa? Más que un simple trago, es un acto de agradecimiento a la Madre Tierra con raíces ancestrales.
La costumbre, que crece en popularidad en provincias como San Juan, tiene su origen en los pueblos guaraníes y se mantiene vigente como una forma de renovación espiritual y bienestar.
El verdadero significado: agradecer, no pedir
La emprendedora sanjuanina Cintia Cortez, creadora de Piu Ámbar, lleva siete años elaborando esta bebida de forma artesanal y aclara que el sentido del ritual suele malinterpretarse.
"Primero que nada, sirve para alejar las malas ondas y depurar el organismo. Se toma el primero de agosto porque es el Día de la Pachamama y forma parte del ritual de agradecerle a la Madre Tierra todo lo que nos brinda durante el año: el agua, el sol, los alimentos y la vida misma", explicó.
La emprendedora señala que el rito no consiste en pedir deseos. "Lo importante es agradecer. No es un momento para pedir, sino para devolver simbólicamente todo lo que recibimos de la naturaleza", afirmó.
Una herencia de los guaraníes
La historia de esta tradición se remonta a los pueblos guaraníes, quienes ya cultivaban la ruda convencidos de sus propiedades medicinales y depurativas. "Ellos maceraban la ruda durante mucho tiempo para que el alcohol absorbiera todas sus propiedades. Luego la bebían el primero de agosto", relata Cortez.
La costumbre también respondía a una necesidad sanitaria. En la época prehispánica, el invierno era especialmente duro y julio se consideraba un mes de enfermedades. "No existían los medicamentos. El invierno era muy fuerte y agosto era un mes complicado. Si alguien había quedado debilitado durante julio, muchas veces no lograba recuperarse. Por eso confiaban en este brebaje como una forma de protegerse", explicó.
Con el tiempo, esa práctica medicinal se fusionó con la ceremonia de homenaje a la Pachamama.
¿Cómo se prepara la caña con ruda?
En su emprendimiento, Cortez utiliza un proceso completamente artesanal. Elabora la bebida con licor Legui, elegido por su sabor más suave y dulce, al que incorpora ruda macho y ruda hembra.
La preparación requiere paciencia: "La idea es hacerlo con un año de anticipación. Apenas termina el Día de la Pachamama ya empiezo a preparar la producción para el año siguiente".
El proceso es sencillo: "No se hierve absolutamente nada. Simplemente se introduce la ruda dentro del licor y el alcohol va extrayendo naturalmente las propiedades de la planta durante el proceso de maceración".
La emprendedora aclara que no existe una proporción exacta: "La cantidad de ruda depende del recipiente. Lo importante es que quede bien sumergida".
¿Cómo se realiza el ritual?
La tradición indica que la bebida debe consumirse durante la mañana del 1° de agosto. Cortez recomienda hacerlo con tranquilidad y en contacto con la naturaleza: "Si es posible, descalzo sobre el pasto o cerca de una planta, conectando con la tierra".
Luego se deben beber tres, cinco o siete sorbos, siempre en números impares. "No se trata de pedir un deseo. Es simplemente un momento para agradecer", aclara.
Como parte del rito, muchas personas también realizan una pequeña ofrenda a la Pachamama: "Se puede hacer un pequeño hoyo en la tierra y dejar algunos granos de café, lentejas, garbanzos o alimentos como símbolo de agradecimiento".
Un emprendimiento que creció con la tradición
Lo que comenzó como una producción familiar se convirtió en un emprendimiento cada vez más conocido en San Juan. Piu Ámbar nació hace unos siete años, antes de la pandemia, y hoy moviliza a toda la familia. Cortez cultiva personalmente la ruda en el terreno de su madre, mientras que su esposo se ocupa de las entregas y sus hijas colaboran con el etiquetado y el envasado.
Las botellas se comercializan principalmente en presentaciones individuales de 25 y 28 centímetros cúbicos, pensadas para el consumo del ritual anual, aunque recientemente incorporó envases de mayor capacidad para quienes desean compartir la tradición en familia.
"Cada año tenemos más clientes. Mucha gente vuelve a comprar y también llegan nuevos gracias al boca a boca y al acompañamiento de los medios de comunicación", cuenta.
Entre las anécdotas que más recuerda, relata la de una clienta que aseguraba comprarle todos los años "a una chica que la prepara muy rica", sin advertir que esa misma persona era ella. "Cuando fue a agendar mi número descubrió que ya lo tenía guardado. Me pareció una historia muy linda porque demuestra que, además de la tradición, la gente valora el sabor y el trabajo artesanal", relató.
Una costumbre que trasciende generaciones
Lejos de perder vigencia, la caña con ruda continúa siendo una de las tradiciones más arraigadas del calendario popular argentino. Para muchos representa una costumbre heredada de los abuelos; para otros, una forma de mantener vivo el vínculo con las raíces indígenas y con la naturaleza.
Sea por creencia, por tradición o simplemente como un gesto de agradecimiento, cada 1° de agosto la caña con ruda vuelve a reunir historia, cultura y espiritualidad en un ritual que se mantiene vigente desde hace siglos.