El ritual de los sábados: la Liga de Veteranos que reúne a jugadores de +70 en Santa Rosa

Viajan 250 kilómetros por semana para jugar un partido de fútbol. No les importa el frío ni las rodillas: la pasión por la pelota es más fuerte. Ellos dicen que no es sacrificio, pero hay un detalle que los hace únicos.

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El ritual de los sábados: la Liga de Veteranos que reúne a jugadores de +70 en Santa Rosa
El ritual de los sábados: la Liga de Veteranos que reúne a jugadores de +70 en Santa Rosa

En el corazón de La Pampa, cada fin de semana se repite un ritual que desafía al calendario: la Liga de Veteranos de Santa Rosa convoca a decenas de jugadores que, pese a los años y los dolores, mantienen viva su pasión por la pelota. Entre ellos, hay un grupo que viaja desde Pellegrini, provincia de Buenos Aires, para cumplir con su cita sagrada.

Tres mosqueteros del fútbol

Rodolfo Gardino, Alberto Gómez y Jorge Aguilar integran el equipo de “Los Curtidos”, en la categoría “+70” de Fútbol 7. Cada sábado, bien temprano, emprenden un viaje de 130 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, unos 250 kilómetros en total, con un único objetivo: jugar un partido de 60 minutos. “No es ninguna locura, es una pasión”, asegura Gardino, odontólogo oriundo de Pehuajó que hoy ejerce en Pellegrini.

Para ellos, la travesía no es un sacrificio. “Es un esfuerzo que hacemos con alegría”, agrega Gardino, quien aprovecha la visita para ver a un hijo que vive en Santa Rosa. Gómez, nacido en Mendoza y radicado en Pellegrini desde 1977, jugó en el Club Atlético Pellegrini y en San Martín de Santa Rosa. “Cuando nos invitaron, ni lo pensamos. Lo disfrutamos, y mucho”, confiesa. Aguilar, por su parte, es una institución en Huracán de Pellegrini, donde fue elegido “embajador” del club el año pasado.

La odisea de Jorge Ferrero

La historia de estos tres no es un caso aislado. Cada sábado, las rutas hacia Santa Rosa se llenan de jugadores que llegan desde General Pico, Intendente Alvear, Luan Toro, Tres Lomas, Salliqueló, General Acha y Victorica. Pero el caso de Jorge Ferrero roza la épica: el ex arquero de River Plate, que fue suplente del “Pato” Fillol, hoy se desempeña como defensor central y viaja desde Jacinto Arauz, a 200 kilómetros, pasando a buscar compañeros por Guatraché y General Campos. Más de cuatro horas de viaje para sentir el olor del pasto y el roce de la pelota.

Un refugio para la tercera edad

El escenario es el complejo deportivo ex Santa Rosa Rugby, donde confluyen veteranos que jugaron en canchas oficiales y otros que recién descubren la adrenalina de llevar la cinta de capitán. Para la psicóloga deportiva María de los Ángeles Corro Molas, estos torneos son “paraísos para la tercera edad” que promueven una vida activa no solo desde lo físico, sino también desde lo social y emocional. “Un equipo es algo que trasciende la individualidad”, sostiene.

Mientras tanto, los protagonistas siguen disfrutando. “No hay nada más lindo que jugar a la pelota”, dicen al unísono, con la certeza de que, a pesar del paso del tiempo, la pasión no entiende de edades.

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