El ritual mbya que convierte un patio en escenario y al público en protagonista
Karoso Zuetta lleva décadas construyendo un sonido propio con madera nativa y tecnología. El 10 de octubre sube a un escenario distinto: uno donde el público deja de mirar y pasa a ser parte del ritual. Lo que va a pasar esa noche, adentro.
Karoso Zuetta, Nerina Bader y Luna de la Rosa encabezan "Okareguá, ritual del patio", una asamblea artística que se presentará el sábado 10 de octubre a las 21 en el Auditórium del Montoya. La propuesta cruza música, danza, historias y poesía con una idea fija: fortalecer la identidad cultural misionera.
No se trata de un concierto al uso. La iniciativa parte de una premisa explícita: las expresiones artísticas propias son un sustento espiritual de los pueblos y valorarlas es clave para el sentido de pertenencia y la cohesión comunitaria. Por eso el público no será un simple espectador, sino parte activa de un encuentro pensado para compartir y multiplicar una mirada sobre la cultura local.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Zuetta contó que "Okareguá" toma una expresión del universo mbya guaraní y la lleva a una propuesta intercultural que busca "convertir el folclore en arte compartido". Y graficó: "El escenario va a ser una parte del patio y otra parte del patio va a ser el público". El músico anticipó además una participación importante de artistas de distintas edades y disciplinas.
Tres segmentos, una misma identidad
El espectáculo se divide en tres tramos conectados por la interacción permanente entre sus protagonistas. "Plenilunio" estará a cargo de Luna de la Rosa, con un repertorio de música latinoamericana que arranca en Misiones y recorre sonoridades de Paraguay, Uruguay, Chile y Brasil.
El segundo, "En la tierra sin mal", tendrá como figura central a Nerina Bader y abordará mitos, duendes y leyendas del imaginario cultural. El cierre, "Canciones de autor", quedará en manos de Zuetta con sus propias composiciones.
La propuesta sumará al artista brasileño Leo Weise, el conjunto Tabaminí de San Ignacio, bailarines de la compañía dirigida por Luis Marinoni, alumnos de la Escuela Horacio Quiroga, el grupo de danzas de teatro de la UNaM y Chane Arias junto a Espiral, entre otros invitados.
Para Zuetta, el objetivo es recuperar una memoria musical que atraviesa generaciones y actualizarla con nuevas formas de creación. "El folclore", explicó, se relaciona con una tradición nativista misionera que incorpora ritmos, instrumentos y poesía propios de la región. En su caso, ese camino implicó desarrollar durante décadas un concepto de música étnica y combinar instrumentos construidos con madera nativa con tecnologías y sonidos contemporáneos.
El músico destacó el trabajo de distintas generaciones de artistas y escritores que contribuyeron a construir una identidad cultural misionera, entre ellos Manuel Antonio Ramírez, Lucas Braulio Areco, Aníbal Cambas y Ramón Ayala. Sobre esa herencia, sostuvo, es posible crear nuevas canciones y lenguajes sin renunciar a las raíces. "Nosotros creemos que la apreciación cultural universal tiene que partir de la apreciación de lo propio, de lo próximo, de lo cercano", afirmó.
En esa búsqueda, "Okareguá" también plantea una pregunta sobre cómo Misiones construye y proyecta su identidad cultural. Para Zuetta existe una deuda pendiente: fortalecer la presencia pública de una cultura propia que dialogue con las influencias de los países vecinos y, al mismo tiempo, con la música latinoamericana y universal. "Un pueblo que no tiene memoria cultural es un pueblo que está condenado a desaparecer", sostuvo, al remarcar que Misiones posee un legado histórico y cultural que es fuente de orgullo y pertenencia.
El desafío de compartir
Más allá del espectáculo, el objetivo final es que esa identidad circule, sea reconocida y compartida. "Me gustaría que el público se lleve esa idea: tenemos que por lo menos prestarle atención a lo que se produce acá con sabor propio", expresó Zuetta, que comparó esa experiencia con degustar alimentos producidos en la propia tierra.
La aspiración, resumió, es que quienes asistan salgan con ganas de compartir lo que escucharon y decir que en Misiones también existe una producción musical y poética propia: "Esto es misionero".