El ritual que paralizó a turistas y locales en Casa de la Puna
Turistas y locales vivieron una jornada única en Casa de la Puna: ritual ancestral, danzas típicas y una feria artesanal que conquistó a todos. ¿Qué pasó cuando la emoción se apoderó del lugar?
Con un sol radiante y una convocatoria que desbordó las expectativas, Casa de la Puna celebró el Día de la Pachamama con una jornada que mezcló tradición, arte y emociones a flor de piel. La propuesta, que se repite cada fin de semana de julio y los fines de semana largos del año, volvió a demostrar por qué es uno de los atractivos más elegidos de la provincia.
Una feria que despertó los sentidos
Desde el mediodía, la Plaza Quique Sánchez Vera se llenó de colores y aromas con la Feria Manos Catamarqueñas. Los puestos de artesanías de todo tipo atrajeron a residentes y turistas, mientras las sillas colocadas en plena calle anticipaban un espectáculo que prometía reforzar la identidad norteña.
Pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando Mary Delgado, con su caja, los sahumos y todos los elementos prolijamente ordenados, invitó a participar del ritual ancestral que se practica cada 1° de agosto.
La ceremonia que emocionó hasta las lágrimas
Sobre un aguayo multicolor, cuencos con arroz, hojas de coca, maíz, limón y otros alimentos esperaban su turno para ser depositados como ofrenda en el hueco de tierra que simboliza la boca de la Pachamama. Uno a uno, grandes y chicos, fueron cumpliendo los pasos de la ceremonia, con la brisa, el sol intenso y un respetuoso silencio como testigos.
Natalia y Cristian, oriundos de Comodoro Rivadavia, no pudieron contener la emoción: “Es la primera vez que lo vivimos y fue muy emocionante. Hace cinco años que no veníamos y nos encantó esta propuesta por eso, pese a que teníamos fecha de vuelta para hace días, decidimos quedarnos para vivir esta experiencia”.
Tras la ofrenda, un deseo sentido y el sorbo de agua que antes se convidó a la madre tierra, los presentes sellaron un compromiso tácito de venerar este legado histórico.
Baile, música y folklore para todos
Minutos después, un nutrido grupo copó la calle para aprender chacareras, escondido y hasta malambo, de la mano de la profesora Anita Maldonado. Pedro, de Chubut, fue uno de los más entusiastas: “Es la tercera vez que visito Catamarca pero la primera en Casa de la Puna y esto es hermoso. Primero participar de una ceremonia que no tiene palabras para definir tanta emoción y ahora, la posibilidad de aprender folklore, porque nunca es tarde. Realmente los felicito por estas propuestas y encima gratuitas”.
La jornada continuó con la actuación de Sofía Liendro, quien con su voz potente y un repertorio de clásicos incitó a los flamantes bailarines a demostrar lo aprendido. Luego, Melina Reales y Nicolás Burgoa, de Caporales San Simón, ofrecieron un baile dinámico, poderoso y elegante, con sus trajes llamativos, y enseñaron los pasos básicos de esta danza andina típica de Bolivia.
El cierre estuvo a cargo del grupo tucumano Los Salamqueros, cuya fiesta generó aplausos reiterados y ganas de bailar hasta el último minuto de la tarde.
La conducción fue de Franco Ocaranza, quien también promovió los sorteos organizados por la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico de la Capital. Estas jornadas, que se realizan todos los meses, buscan mostrar con música, danza, feria, gastronomía, visitas guiadas y talleres gratuitos, parte de la identidad catamarqueña.