El robo de la camioneta del intendente de Salvador Mazza: la pista que podría haber cambiado todo
La camioneta del intendente de Salvador Mazza apareció en Bolivia y la investigación apunta a una banda binacional. El fiscal Armando Cazón lanzó una propuesta que, según dijo, podría haber cambiado el final de este caso.
El fiscal Armando Cazón reveló que el vehículo del intendente Gustavo Subelza fue hallado en Bolivia y apuntó a una banda binacional. Mientras el rodado espera ser traído al país, el funcionario judicial propuso una medida clave para frenar los robos en la frontera.
El creciente robo de vehículos y motocicletas que terminan en Bolivia tiene en alerta a la Justicia y a las fuerzas de seguridad de Salta. El último caso resonante fue el de la camioneta del intendente de Salvador Mazza, Gustavo Subelza, que fue encontrada en el país vecino el 8 de septiembre. La investigación apunta a una supuesta banda binacional y se espera que el rodado sea restituido en los próximos días.
En ese marco, el fiscal Armando Cazón advirtió sobre la actuación de estas organizaciones y propuso extender el uso de dispositivos GPS en motos y camionetas. También pidió que el sistema de emergencias 911 se instale en Salvador Mazza y se refirió a posibles conexiones entre delincuentes e integrantes de las fuerzas de seguridad.
Una frontera que se cruza en minutos
Cazón explicó la dificultad de controlar una frontera seca como la de Salvador Mazza: “En una frontera seca, cinco minutos pueden ser mucho tiempo, porque una persona puede cruzar caminando y, en cuestión de minutos, encontrarse en otro país, donde rigen normas diferentes”.
El fiscal señaló que la situación es aún más compleja con las motocicletas, que pueden atravesar pasos alternativos con facilidad. Recordó el caso de una camioneta robada que continuaba siendo buscada y aseguró que, según integrantes de la Dirección de Prevención e Investigación de Robo de Vehículos de Bolivia, con un GPS podría haber sido recuperada casi en tiempo real.
Una inversión que vale
El fiscal estimó que colocar un dispositivo de rastreo cuesta entre $50.000 y $100.000, una cifra que consideró reducida frente al valor de una moto o una camioneta. Sostuvo que el propietario debería decidir dónde instalarlo y quién realiza el trabajo.
“Lo mejor es que sea voluntario y que el titular decida dónde localizarlo, para tener seguridad sobre cómo se maneja esa información”, afirmó Cazón.
Además, indicó que el sistema podría tener un efecto disuasorio: los delincuentes sabrían que el vehículo puede ser rastreado, pero no dónde se encuentra colocado el equipo.