El rol clave de los nutricionistas en cada etapa de la vida: por qué no es solo cuestión de peso
¿Sabías que el 11 de agosto se celebra el Día del Nutricionista en Argentina? Conocé por qué estos profesionales son fundamentales en cada etapa de la vida y cómo pueden ayudarte a mejorar tu salud.
En el Día de las y los nutricionistas, que se celebra cada 11 de agosto en Argentina, la provincia del Neuquén destaca el trabajo de estos profesionales de la salud pública. Su acompañamiento va mucho más allá de una dieta: es clave para la prevención y el bienestar en todas las edades.
Desde el embarazo hasta la adultez mayor, la alimentación cambia y presenta desafíos únicos. Por eso, los especialistas insisten en que la consulta no debería limitarse a la pérdida de peso o al tratamiento de enfermedades, sino que debe ser una oportunidad para educarse y recibir información personalizada.
¿Quién fue Pedro Escudero?
La fecha conmemora el nacimiento del doctor Pedro Escudero, médico argentino nacido en 1887, creador de la Asociación Argentina de Nutrición y Diabetología en 1941 y de la cátedra de Cocina Dietoterápica en 1945. Su legado sigue vigente en la formación de profesionales y en la atención diaria.
Desde el sistema de salud público neuquino resaltan con orgullo el compromiso de todos los nutricionistas que forman parte del equipo sanitario provincial.
¿Cuándo y por qué consultar a un nutricionista?
En los establecimientos sanitarios de Neuquén se puede solicitar asesoramiento. Los especialistas evalúan el estado nutricional de cada persona y diseñan planes de alimentación teniendo en cuenta edad, estilo de vida, cultura, economía, preferencias y estado de salud.
Su rol es fundamental para prevenir y tratar enfermedades a través de hábitos saludables. Además, acompañan el desarrollo de cada individuo, ya que las necesidades cambian con el crecimiento, los cambios hormonales, el embarazo, el envejecimiento o la aparición de nuevas condiciones de salud.
¿Qué es una alimentación saludable?
Una alimentación saludable aporta todos los nutrientes esenciales y la energía necesaria para mantenerse sano. Se caracteriza por ser suficiente, equilibrada, moderada y variada. Es suficiente porque proporciona la energía y nutrientes necesarios; equilibrada porque combina los alimentos de manera justa; moderada porque da las cantidades adecuadas para mantener un peso saludable; y variada porque incluye alimentos de distintos grupos.
A lo largo de la vida, la alimentación se adapta a las necesidades del cuerpo en cada momento:
Recién nacido: La leche humana es el primer alimento y cumple con todas las necesidades nutricionales del bebé, contribuyendo a reducir la mortalidad infantil. Se promueve la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses y continuada hasta los dos años o más, con alimentación complementaria adecuada a partir del sexto mes.
Embarazo: Alimentarse para dos no significa comer por dos. Durante la gestación aumentan los requerimientos de algunos nutrientes y surgen dudas sobre qué consumir y qué evitar. La consulta nutricional ofrece herramientas para transitar esta etapa con información confiable y recomendaciones personalizadas.
Infancia: Los primeros años son clave para formar hábitos que perduren. La incorporación de alimentos en el hogar, el jardín o la escuela y la organización de comidas familiares son desafíos frecuentes que pueden abordarse con acompañamiento profesional.
Adolescencia y juventud: El crecimiento acelerado, las actividades deportivas o culturales, la influencia de las redes sociales y la preocupación por la imagen corporal requieren una mirada integral. El objetivo no es imponer restricciones, sino favorecer una relación saludable con la alimentación.
Adultez: Una dieta equilibrada ayuda a prevenir enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o problemas cardiovasculares. También acompaña cambios en el estilo de vida, el trabajo o la actividad física.
Mayores de 65 años: Con la edad cambian el apetito, el metabolismo y las necesidades nutricionales. Mantener una alimentación adecuada ayuda a conservar la masa muscular, prevenir la desnutrición, fortalecer el sistema inmunológico y sostener la independencia en las actividades diarias.