El rol femenino en la Patagonia petrolera: del hogar a la oficina, una transformación silenciosa
¿Qué escondían los campamentos petroleros en Comodoro? La historia de cómo las mujeres pasaron de amas de casa a trabajadoras, con salarios injustos y sueños truncados.
¿Cómo pasaron las mujeres de Comodoro Rivadavia de amas de casa a trabajadoras? La historiadora Graciela Ciselli revela los detalles de una metamorfosis que marcó a toda una región.
Durante la primera mitad del siglo XX, la vida de las mujeres en la Patagonia petrolera estuvo dominada por las tareas domésticas. Pero, entre las décadas de 1920 y 1950, algo comenzó a cambiar.
¿Qué lugar ocupaban las mujeres en los campamentos petroleros?
En los campamentos, la rutina estaba pensada para que los hombres se dedicaran por completo a su trabajo. Las mujeres, en cambio, tenían la misión de cuidar la casa, alimentar al trabajador y criar a los hijos. Una frase atribuida a Enrique Mosconi, figura clave de la petrolera estatal, resume esta idea: el hombre debía entregarse al trabajo “con cerebro, corazón y músculo”, mientras la mujer mantenía el hogar.
Graciela Ciselli, especialista en historia regional, explica que esta división de roles invisibilizó el trabajo doméstico, pero no impidió que algunas mujeres trabajaran fuera de casa. Cocineras y otras ocupaciones existían, aunque con salarios mucho más bajos: mientras un hombre podía ganar 100 pesos, una mujer recibía apenas 20.
¿Cómo se abrieron paso en el mundo laboral?
La década de 1930 marcó un punto de inflexión: las hijas de los obreros empezaron a ocupar puestos administrativos. Diez años después, las políticas sociales nacionales ampliaron el panorama. Ciselli destaca que la empresa estatal petrolera se adelantó a algunas medidas que luego se profundizarían durante el peronismo.
Un ejemplo concreto fue la creación de trabajos para viudas de petroleros. Como las viviendas pertenecían a la empresa, si el marido moría, la mujer perdía su casa y sus ingresos. El cargo de encargada de baños les permitió a muchas quedarse en el campamento y sostener a sus familias.
¿Qué otros oficios adoptaron las mujeres?
La enfermería, que al principio era casi exclusiva de los hombres, empezó a recibir mujeres a partir de 1940, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Muchas se formaron con la Cruz Roja o como samaritanas en el Hospital Alvear. Algo parecido pasó con la telefonía, donde las operadoras femeninas reemplazaron a los varones con el tiempo.
También existían trabajos que se hacían desde casa, como costureras, modistas, lavanderas o planchadoras. Estas actividades permitían sumar ingresos sin descuidar las tareas del hogar, aunque en los campamentos había restricciones: las mujeres no podían entrar a ciertos sectores de solteros, así que la ropa se entregaba por medio de hombres o hijos varones.
¿Qué diferencias había entre el pueblo y los campamentos?
En el pueblo de Comodoro Rivadavia, las mujeres tenían más libertad. Podían ser comerciantes, modistas o dedicarse a actividades independientes. Ciselli también menciona la prostitución, que en esa época estaba regulada por el municipio y hasta aportaba ingresos a las arcas públicas.
La educación también era un campo de batalla. Muchas mujeres soñaban con ser maestras, y recién en los años 40 se amplió la posibilidad con el bachillerato con orientación docente. Pero no todas tuvieron permiso: algunas padres les negaron seguir estudiando porque creían que su destino era casarse y cuidar la familia.
Detrás de estas restricciones había una estructura cultural que diferenciaba las expectativas para hombres y mujeres. La virginidad era un requisito para el matrimonio, mientras la prostitución ocupaba otro lugar en la sociedad. Estos datos, recogidos por Ciselli, ayudan a entender cómo era la vida en la Patagonia petrolera de hace un siglo.