El rosarino que hizo historia en Lima: la medalla que la esgrima argentina nunca había logrado
Franco Marchetti tiene 19 años y en Lima se subió al podio dos veces. Pero hay una medalla que la esgrima argentina jamás había conseguido en juveniles y que ahora tiene su nombre.
Franco Marchetti, de 19 años, se subió a lo más alto del podio en la Copa del Mundo Juvenil de Florete Lima 2026 y dejó una marca inédita para el deporte nacional. El esgrimista rosarino cerró su participación con dos medallas: plata en individual y oro por equipos.
Hijo de Leandro Marchetti, quien representó al país en los Juegos Olímpicos de Atlanta y Sídney, el joven de la Federación Santafesina de Esgrima no carga con el peso del apellido: lo lleva con orgullo y lo agranda con cada torneo.
Un duelo al límite y una final sin margen
En el velódromo de la Videna, con un calor denso que hacía pesado el aire dentro de la máscara, Marchetti convirtió la incomodidad en temple. En el cuadro individual protagonizó una semifinal dramática frente al chileno Francisco Naranjo y la sacó adelante por un ajustado 15 a 14.
Ya en la definición, se midió con el chipriota Aris Kiayias, primer sembrado del certamen, y se quedó con la medalla de plata: subcampeón mundial juvenil.
El torneo no era para cualquiera. Había presencia europea y estaban los esgrimistas más fuertes de Sudamérica. Con ese panorama, el segundo puesto individual ya era un resultado descollante.
El equipo que no dejó dudas
En la prueba por equipos, con más de 26 países representados, Marchetti formó junto a Gerónimo Kellemberger, Emanuel Cena y Calixto Oyuela un cuarteto que no encontró freno. Superaron a Chile y, lejos de la paridad que suele reinar en estas instancias, aplastaron a Brasil en la final por 46 a 23.
Ese triunfo significó algo que la esgrima argentina nunca había conseguido: la primera medalla de oro en una Copa del Mundo de la categoría juvenil.
Con estos resultados, el representante de la Federación Santafesina quedó en el puesto 32 del ranking mundial juvenil de florete.
Lima, una escala inesperada
La cita peruana apareció casi como un guiño del destino. Los circuitos de Europa y Asia siempre quedan lejos por los altos costos de viaje, pero Lima estaba al alcance. El equipo argentino viajó sin soberbia, con la intención de medirse, aprender y ver hasta dónde podía llegar con talento genuino. La respuesta fue contundente.
Franco cursa su segundo año como juvenil, así que le queda una temporada más en la categoría. En ese contexto, clasificar a los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 tiene un valor extra: son de primera categoría y él dijo presente con edad de juvenil.
Este año también compitió en el Panamericano de Zona, donde fue el tercero del equipo nacional mayor y tiró en la prueba individual, con combates que le sumaron experiencia. En la prueba por equipos asumió la presión de saber que si el seleccionado argentino de florete entraba entre los siete primeros clasificaba a los Juegos Panamericanos 2027. El objetivo se cumplió.
La próxima batalla: un lugar entre tres
Con la clasificación asegurada, ahora habrá que esperar la definición de 2027 para conocer los nombres. Los números uno y dos serán seguramente atletas avezados en la categoría que ya tendrán los puntos necesarios.
Franco deberá pelear otra vez por el tercer lugar. A diferencia de los Juegos Odesur, a los Panamericanos van tres esgrimistas y no cuatro como en Santa Fe 2026. Una parada brava en la que el rosarino tendrá que dar batalla para sumarse.
Mientras tanto, sigue compitiendo en Medellín, en el Sudamericano Precadete, Cadete y Juvenil de Esgrima 2026, certamen que el año pasado ganó en Lima. La temporada, para él, es inolvidable.