El rugbier que perdió todo en un maratón y ahora sorprende con su plan para dar la vuelta al mundo
Un accidente lo dejó cuadripléjico, pero encontró en el rugby una nueva razón para vivir. Ahora, a los 53 años, está a punto de cumplir el sueño de recorrer el país en un motorhome adaptado. ¿Cómo lo logró?
Un accidente en el mar lo dejó en silla de ruedas, pero no le impidió convertirse en jugador de la Selección argentina de rugby adaptado. Ahora, a los 53 años, está a punto de cumplir un sueño que parecía imposible: recorrer la Argentina y el mundo a bordo de un motorhome adaptado.
La tarde del 31 de diciembre de 2006, Nicolás Stupenengo disfrutaba de unas vacaciones en Puerto Pirámides, Chubut, cuando decidió lanzarse al mar de cabeza cerca de unos arrecifes. El impacto fue devastador: perdió la movilidad de brazos y piernas al instante. Tras varias internaciones y una operación, regresó a Buenos Aires con una lesión medular que transformó su existencia por completo.
El deporte que le devolvió la vida
Un año después del accidente, Nicolás descubrió el rugby en silla de ruedas. Un deporte que, según sus palabras, le cambió la cabeza: “El rugby es una de las cosas más importantes que me pasó estando en silla, porque me encontré con unos chicos que estaban en situaciones similares a la mía y que hacían de todo solos. Me enseñaron a vivir con esto de otra manera”.
Ese grupo de personas con lesiones medulares altas manejaba, estudiaba, trabajaba y tenía pareja. Algo que hasta entonces Nicolás no había imaginado posible para él. “Esto era algo de lo que nadie me había hablado: que se podía lograr todo lo que lograban ellos. Y no tiene que ver con si se puede o no. Tiene que ver con que te muestren que se puede, porque si ellos podían, yo también podía”, explica.
El deporte lo reconectó también con su pasión por el teatro y el cine. Entre 2021 y 2022, junto a un director teatral, llevó adelante el monólogo Nicolás Anda, donde relataba su historia acompañado por su perra Sofía. Además, siguió compitiendo y transmitiendo a los nuevos jugadores el mensaje de que “se puede lograr una vida independiente”.
El amor y el ghosting
En el plano personal, Nicolás atravesó diversas etapas: tuvo novia, se casó y se divorció. Hoy, a sus 53 años, reflexiona sobre las relaciones actuales: “Ahora hace tres o cuatro años que no tengo nada y veo que cambió algo, en mí o en el entorno. Está muy de moda el ghosting y sucede todo el tiempo. No me siento identificado con lo que pasa hoy con las relaciones y con esta forma de vincularse a través de la digitalización”.
Para él, la silla de ruedas puede generar una distancia inicial, pero asegura: “Después de tener una charla, la silla desaparece. Eso lo tengo muy en claro, me ha pasado. Pero hay que romper esa distancia de tres metros”.
El motorhome que desafía los límites
El nuevo proyecto de Nicolás es la construcción de un motorhome adaptado para recorrer el país. La idea nació hace años, cuando miraba páginas de motorhomes de Estados Unidos. Allí descubrió el concepto de bus conversion: transformar un colectivo en una casa rodante con estilo de vivienda.
Primero consultó presupuestos en el exterior, pero el costo era enorme. Entonces decidió hacerlo en Argentina. Compró un colectivo y comenzó la transformación, que incluye adaptaciones para que él pueda manejarlo. “Partamos de la base de que yo soy una persona con una cuadriplejia y no es solamente ‘me subo y me voy’”, aclara.
El proyecto está en su etapa final. Nicolás busca reunir los recursos necesarios para completarlo y recibe colaboraciones a través de su cuenta de Instagram @rollingrengo. Su objetivo es claro: “Salir a darle la vuelta a toda la Argentina y si puedo salir del país e ir por el mundo, ese es mi sueño, mostrar que una persona con una cuadriplejia puede”.
El desafío del motorhome se suma a otros que ya superó, como mudarse solo a un departamento adaptado, un proceso que llevó ocho meses con ayuda de asistentes, su terapista ocupacional, su kinesiólogo y su familia.
Nicolás también reflexiona sobre la dureza de la vida con discapacidad: “De la manera en que yo lo cuento, a veces parece que la vida fuera fácil para las personas con discapacidad, porque resolví mi vida y hago de todo. Pero también es interesante contar que la vida para nosotros es dura. Para poder estar bien necesito trabajar mucho y hacer mucho”.
A casi 20 años de aquel salto al mar que lo cambió todo, Nicolás sigue sumando desafíos. Esta vez, el horizonte tiene ruedas y una ruta por delante.