El sacrificio a 4200 metros: el secreto que guarda la multitudinaria peregrinación de Jujuy
Una caminata de 12 horas, un santuario a 4200 metros y una historia que nació con una aparición misteriosa. Así es la peregrinación extrema de Jujuy donde miles arriesgan todo por una promesa. Los detalles del operativo que cuida a la multitud y el secreto de una devoción que cumple 200 años.
Una multitud desafía la altura y el agotador camino hacia los 4200 metros sobre el nivel del mar en la Quebrada de Humahuaca. Lo que une a miles en esta travesía extrema es una devoción centenaria y un fenómeno que pronto cumplirá 200 años. Se trata de la peregrinación a la Virgen de Punta Corral, un evento masivo que transforma el paisaje jujeño cada año, culminando con el descenso de la imagen hasta Tumbaya en Domingo de Ramos.
El rasgo más impactante de este culto es el sacrificio físico que implica. Decenas de miles de fieles, conocidos como “promesantes”, emprenden una caminata de aproximadamente 12 horas para ascender los 22 kilómetros que separan la base del santuario en el abra de Punta Corral.
El trayecto es una prueba de resistencia: senderos rocosos, abruptos y precipicios temibles son el escenario de esta demostración de fe. La mayoría carga pesadas mochilas con agua, alimentos, bolsas de dormir y carpas, ya que pernoctan cerca del santuario para participar al día siguiente en la solemne bajada.
¿Cuál es el origen de esta devoción?
La historia se remonta a una aparición sobrenatural y una piedra sagrada. Un pastor llamado Pablo Méndez relató que, mientras cuidaba sus animales en las alturas de Punta Corral, se le apareció una señora de cabellera reluciente que le pidió que volviera al día siguiente.
Cuando nadie en el pueblo le creyó, Méndez regresó al lugar y halló una piedra en cuya configuración descubrió rasgos de la Virgen de Copacabana, patrona del Altiplano. La piedra fue llevada a la capilla local, pero misteriosamente desapareció para luego ser encontrada nuevamente en el sitio de la aparición.
Este fenómeno fue interpretado como el deseo de la Virgen de permanecer en ese lugar. Así, en 1835, se levantó un santuario que dio inicio a una tradición que, en nueve años, cumplirá dos siglos de vigencia.
Hoy, la convocatoria es masiva. En las vísperas del domingo de Ramos, las carpas de los peregrinos forman una inmensa y colorida “Ciudad de María” a más de 4000 metros de altura. Unos 150 conjuntos musicales, con bandas de entre 10 y 20 integrantes cada una, acompañan el descenso tocando sikus, bombos y otros instrumentos.
El enorme operativo que cuida a los caminantes
Frente a un esfuerzo físico de tal magnitud, la protección sanitaria es crucial. Un vasto operativo, encabezado por el director del SAME de Jujuy, doctor Pablo Jure, se despliega para asistir a los peregrinos.
El dispositivo incluye el trabajo de 150 agentes de salud distribuidos en 11 puestos de atención estratégicos a lo largo del trayecto. El último de estos puestos se ubica a 3800 metros sobre el nivel del mar.
Además, se instala un hospital de campaña en la base, en Tumbaya, y un centro de atención sanitaria compleja en el abra del santuario. La demanda es alta: el año pasado, 8300 personas requirieron algún tipo de asistencia médica durante la peregrinación.
Este año, el operativo sanitario incorpora por primera vez la telemedicina. Esta innovación permitirá conectar en tiempo real los estudios que se realicen a los peregrinos en la montaña con hospitales de alta complejidad, mejorando significativamente la capacidad de respuesta ante emergencias.
A pesar de la multitud, cada peregrino vive una experiencia íntima. Al llegar ante la imagen, con los pies cansados y el alma llena de esperanza, sienten una comunión personal con la “Mamita del Cerro”, a quien confían sus penas y agradecimientos en una de las manifestaciones de fe popular más conmovedoras y exigentes del país.