El salteño que fundía plomo en una herrería y ahora llevará sus esculturas a Casa FOA 2026
¿Qué encontró Armando Frezze Durand en el fondo de una herrería salteña que hoy lo lleva a exponer en Casa FOA 2026? El detalle que marcó su obra para siempre.
Armando Frezze Durand nació en Salta, tiene 47 años y hoy vive en Buenos Aires, pero sus recuerdos más nítidos no están en un museo: están en el galpón de una herrería familiar de la capital salteña. Allí, entre chispas y plomo fundido, empezó a construirse una carrera que este año desembarcará en uno de los eventos de diseño más importantes del país.
En diálogo con El Tribuno, el escultor y artista plástico contó que su infancia transcurrió entre el olor a electrodos y el sonido de la fragua. "Mis recuerdos más felices de infancia son llegar al taller de mi tío, que tenía una herrería muy conocida allá en Salta, irme al fondo y ver cómo hacían las rejas y demás, y ponerme yo a fundir el plomo y hacer reproducciones", rememoró.
Ese vínculo con el oficio, dice, lo marcó para siempre: "El olor a los electrodos, el sonido de la fragua es algo que me activa... El vínculo con el oficio es algo que me marca mucho. Soy muy inquieto en lo que es materialidades y en lo constructivo".
De la fotografía analógica al volumen
Antes de llegar a la escultura, Frezze Durand se formó en la fotografía analógica tradicional. En el cuarto oscuro revelaba retratos en blanco y negro de personas de su entorno cotidiano. La necesidad de darles cuerpo y volumen a esas imágenes bidimensionales lo empujó a explorar la digitalización tridimensional.
Así, esos mismos retratos de amigos y conocidos pasaron por el escáner, fueron intervenidos en la computadora y terminaron convertidos en piezas de metal, cemento y otros materiales. "Empecé a tomar esos mismos retratos de la gente amiga que estaba alrededor en el día a día, a escanearlos, intervenirlos en la computadora y después a darles distintas materialidades: algunos en metal, otros en cemento", explicó.
El resultado son bustos que alcanzan o superan el metro de altura, en los que conviven dos referencias en apariencia opuestas: la calidez popular de una calesita de barrio hecha en fibra de vidrio y la solidez monumental de la antigua Grecia. "Es como una mezcla de calesita de barrio por la materialidad con la antigua Grecia, porque tomo a estas personas cercanas para enaltecerlos de alguna forma y volverlos como un monumento para generar esta resistencia, esta permanencia, en una cosa donde todo es tan rápido y efímero", detalló.
Sobre la perduración de su obra, el artista no duda: "Yo seguramente estaré remuerto y estas obras, sobre todo las que son de metal o las más grandes, estarán dando vueltas en distintos lugares".
Su trabajo no se agota en la pieza física. Una vez moldeada la escultura, la vuelve a fotografiar, iluminar y escanear para reintegrarla al entorno digital en forma de animaciones tridimensionales. "Hago animaciones donde esos objetos que a veces salieron de la realidad, se intervinieron y vuelven como objetos digitales adentro de la pantalla. Ese bucle temporal me parece muy divertido, esa pelea a la atemporalidad en un mundo donde todo es inmediato", comentó.
Esa búsqueda multidisciplinaria le permitió exhibir en el Palais de Glace, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), el MALBA y el Centro Cultural Ricardo Rojas, además de proyectar su obra en Alemania, Francia, Suiza, España, Chile, Perú y Brasil.
Casa FOA 2026: dos bustos gemelos y un efecto infinito
Del 1 al 31 de octubre de 2026, Frezze Durand participará como artista invitado en la nueva edición de Casa FOA, que se realizará en el histórico Palacio Molina, en el barrio porteño de Barracas. Lo hará en el Espacio 22, convocado por PACTO Estudio, un equipo de arquitectos y docentes.
La instalación consistirá en dos bustos gemelos ubicados en el área central del espacio, dentro de dos nichos de 60 por 60 centímetros y 80 centímetros de altura. El montaje incluye un dispositivo de iluminación cenital dimerizable diseñado a la medida exacta de la cavidad, y las paredes internas de los nichos estarán totalmente revestidas en espejos.
"La iluminación es una iluminación cenital dimerizable que prepararon con la dimensión exacta del nicho, y las paredes son de espejos. Te da esta sensación infinita donde no solo podés ver el frente de la obra, sino que vas a poder ver los laterales y la parte trasera. Sigue tocando esta cosa del tiempo y de la persistencia de estos materiales", afirmó.
En sintonía con las paredes desgastadas del Palacio Molina, que exhiben estratos superpuestos de pintura antigua, el artista incorporó a sus piezas concreto, aluminio reciclado y escombros rescatados de volquetes urbanos. "Me divierte esto de interpelar el tiempo usando escombros de volquetes que pongo dentro de las obras y siento que parte de esas construcciones que ya no están permanecen de alguna forma o dejan un rastro casi invisible", sostuvo.
"Estoy trabajando sobre la idea de huella y estratigrafía: materiales que dejan ver el tiempo, las capas y las transformaciones que atravesaron. Las obras fueron pensadas específicamente para convivir con la propuesta espacial de PACTO Estudio", agregó.
Consultado sobre el sentido profundo de su instalación, Frezze Durand aclaró que busca provocar un instante de detención contemplativa en medio del recorrido dinámico del público. "Mi objetivo es contar este paso del tiempo con esta mezcla de materialidad, y que eso sea relevante y funcione como una pausa", concluyó.