El Santo tocó fondo en el Pistoia: un dato lo pinta de cuerpo entero
Nueve partidos, dos puntos y un solo gol: el Nonagonal de Juventud Antoniana fue un calvario que terminó con una derrota en el Pistoia. Ahora, tres semanas para intentar resurgir en la Reválida.
Juventud Antoniana cerró su participación en la Zona Campeonato con una derrota 2 a 0 ante Cipolletti y un registro que duele: nueve partidos, dos puntos, una sola conquista y ningún festejo. El equipo de Sergio Maza terminó último en el Nonagonal y ahora tendrá tres semanas para rearmarse de cara a la Reválida.
El partido en el estadio Pistoia fue una radiografía de lo que fue toda la campaña. Cipolletti, ordenado y práctico, golpeó en el primer tiempo y manejó el desarrollo sin sobresaltos. Raúl Almirón y Martín Peralta marcaron para el visitante rionegrino.
El remate que abrió el camino
A los 27 minutos, Almirón sacó un disparo desde unos 30 metros que Nadal no pudo contener. La pelota picó dentro del área chica y se metió en el fondo del arco. El 1 a 0 fue un baldazo de agua fría para un Santo que ya mostraba señales de sequía futbolística.
La reacción fue un espejismo. Juventud abusó de los pelotazos buscando a Vicedo y Bracamonte, sin ideas ni claridad para generar juego asociado. El visitante, cómodo, esperó y lastimó de nuevo.
Segundo golpe y cambios sin respuesta
A los 40 minutos, Martín Peralta apareció frente al arco de Nadal, aprovechó la situación y definió para ampliar la ventaja. El 2 a 0 al descanso reflejaba la diferencia entre un equipo que sabía a qué jugaba y otro que no encontraba respuestas.
En el complemento, Maza movió el banco con cinco cambios: Palacios, Muné, Alvarenga, Gómez y González ingresaron para intentar cambiar la historia. El Santo mostró otra actitud, pero la falta de claridad y eficacia en los últimos metros siguió siendo el problema central.
Sobre el final, Matías Vicedo fue expulsado y se retiró entre los silbidos de los hinchas, un cierre amargo para un futbolista que, con su gol ante Atenas, había sido el único autor de una conquista en todo el torneo.
Un balance para el olvido
Los números del Nonagonal son elocuentes: nueve presentaciones, dos puntos, ninguna victoria y un solo gol a favor. El tanto de Vicedo ante Atenas quedó como la única alegría en una etapa en la que al equipo le costó horrores generar situaciones de gol.
Terminar último no es un detalle menor. Habla de un funcionamiento colectivo que nunca aceitó, de dificultades para sostener un estilo y de una producción ofensiva que estuvo muy por debajo de lo esperado.
Lo que viene: tres semanas para reconstruirse
Ahora se abre un paréntesis de tres semanas antes de la Reválida. Será tiempo para trabajar lo futbolístico, pero también lo anímico, porque dejar atrás una campaña así requiere más que ajustes tácticos.
El objetivo es claro: llegar renovado a la próxima instancia y transformar la imagen que dejó este Nonagonal. El Santo tiene una nueva oportunidad por delante y deberá aprovecharla para volver a ser protagonista.