El secreto ancestral detrás de los rituales de agosto: ¿qué significa realmente la caña con ruda?
¿Sabías que la caña con ruda tiene un origen ancestral que va más allá de la superstición? Una experta revela el verdadero significado de los rituales de agosto.
Miles de personas en Argentina y Sudamérica celebran cada 1° de agosto con caña con ruda y ofrendas a la Pachamama. Pero, ¿qué hay detrás de esta tradición milenaria? Nadia Freyre, Alta Sacerdotisa de la Diosa, revela el verdadero significado espiritual de estos rituales.
En diálogo con Radio La Red Paraná (88.7), Freyre explicó que estas prácticas no son simple superstición, sino una forma ancestral de agradecer, protegerse y reconectar con los ciclos naturales. "La Tierra no se rige por el calendario que inventamos nosotros. Lo que marca este momento son los ciclos naturales", afirmó.
Según la especialista, esta época del año corresponde al período posterior a la parte más cruda del invierno, cuando las comunidades antiguas celebraban haber sobrevivido a la estación más difícil.
¿Por qué caña con ruda?
La tradicional bebida combina las propiedades del alcohol y de la planta de ruda, a la que históricamente se le atribuyen cualidades protectoras y depurativas. "La ruda tiene propiedades para limpiar y alejar lo negativo. No solamente se habla de parásitos físicos, sino también de lo espiritual. Es una manera de calentar el cuerpo, hacer una limpieza y pedir salud para atravesar lo que resta del invierno", detalló.
Esta costumbre es propia del sur de Sudamérica y nació cuando las personas dependían completamente de los ritmos de la naturaleza para sobrevivir. "Nuestros ancestros vivían de las cosechas. No existía un supermercado donde encontrar alimentos todo el año. La vida estaba completamente adaptada a los ciclos de la Tierra", señaló.
El descanso de la Tierra y el agradecimiento
Agosto también es el mes para honrar a la Pachamama, la Madre Tierra que alimenta y sostiene. "La Tierra nos da permanentemente. Nos da el suelo, el alimento, el pasto para los animales y todo lo que necesitamos. Si solamente recibimos y nunca damos, ese equilibrio se rompe", afirmó Freyre.
Una de las prácticas más difundidas es hacer un pequeño pozo en la tierra, que simboliza la boca de la Pachamama, para ofrecer alimentos como frutas, verduras o granos. "Puede hacerse en un patio o incluso en una maceta. Lo importante no es el tamaño del ritual, sino la intención con la que se realiza", aclaró.
Este gesto puede realizarse durante todo el mes de agosto, ya que representa el período en que la Tierra descansa antes de un nuevo ciclo de crecimiento.
Una tradición ancestral, no una moda
Freyre fue contundente: "No estamos hablando de algo 'new age'. Esto es ancestral. Nuestros pueblos vivían respetando los tiempos de la Tierra porque dependían completamente de ella".
En ese marco, cuestionó la explotación ambiental actual y la relacionó con el respeto a la energía femenina. "Cuando se explota la Tierra de manera permanente, sin permitirle descansar, también se está simbolizando el abuso sobre la energía femenina", expresó.
Más que un ritual
Para la sacerdotisa, el verdadero valor no está en cumplir con el rito el 1° de agosto, sino en mantener una actitud coherente todo el año. "Tomar la caña con ruda o hacer una ofrenda sirve, pero después hay que preguntarse cómo vivimos todos los días. ¿Honramos realmente a la Tierra? ¿La cuidamos? ¿Respetamos a las mujeres que nos rodean?", reflexionó.
Además, recordó que esta época coincide con Imbolc o Candelaria, que simboliza la primera luz tras el invierno. "Encender una vela blanca, verde o marrón representa esa pequeña luz que empieza a aparecer antes de la primavera", concluyó.
El rol del sistema y el consumo
Freyre también vinculó el consumo con el respeto a la naturaleza. "¿Estamos comprando frutas o verduras fuera de temporada? Si queremos determinados alimentos durante todo el año, hay una explotación de la tierra para satisfacer ese consumo", advirtió.
"La Tierra no es un regalo que recibimos de nuestros padres; es una herencia que dejamos a nuestros hijos", sentenció.
Finalmente, criticó la lógica de consumo permanente y ciertos discursos espirituales que culpan a las personas por su situación económica. "No podemos decirle a alguien que es pobre porque 'no vibra en abundancia', cuando existe una estructura política, económica y social que genera pobreza", sostuvo.
"La invitación es preguntarnos qué podemos hacer nosotros, desde nuestro lugar, para recuperar el equilibrio y dejar de alimentar ese círculo", concluyó.