El secreto de Antofagasta: cómo sostienen su polo artesanal mientras el turismo se desploma
¿Cómo hace Antofagasta para sostener su polo artesanal en plena crisis? Las nevadas y la recesión golpean las ventas, pero un nuevo edificio y la solidaridad del municipio encienden una luz de esperanza.
Mientras las nevadas y la crisis económica golpean las ventas, el municipio de Antofagasta de la Sierra redobla la apuesta por sus artesanos. Un nuevo edificio promete cambiar la historia del sector.
En plena Villa de Antofagasta de la Sierra, el espacio "Manos Antofagasteñas" se convirtió en el corazón de la producción local. Allí, el secretario de Producción, Rafael Alancay, recibió a El Ancasti para mostrar cómo funciona el proyecto que busca sostener la economía regional.
El tradicional local donde funcionaba el emprendimiento está siendo remodelado. Mientras avanzan las obras, los artesanos operan desde un lugar provisorio, pero con la misma mística de siempre.
Un espacio nuevo para un viejo sueño
"Nos habíamos quedado chicos y el intendente decidió hacer un espacio nuevo, más prolijo y con mayor capacidad para nuestros artesanos, nuestros ganaderos y también para el museo", explicó Alancay. La obra promete ser un antes y un después para el sector.
El sistema es simple pero solidario: los productores acercan sus tejidos, fijan el precio y el personal municipal se encarga de vender durante todo el día. Al cierre de cada mes, cada artesano cobra exactamente lo que pidió por su trabajo.
"Lo hacemos de manera solidaria desde el municipio. Si tuviéramos que cobrar una comisión para sostener toda la estructura no alcanzaría. Por eso asumimos ese esfuerzo para que el artesano pueda vender y cobrar el valor que él mismo le pone a su trabajo", remarcó el funcionario.
¿Qué se encuentra en Manos Antofagasteñas?
El local es un verdadero museo vivo de la cultura local. Además de los clásicos tejidos, hay hierbas aromáticas con detalles sobre sus propiedades, dulces caseros elaborados por estudiantes de El Peñón y artesanías que nacen íntegramente en la zona.
Una de las joyas es una chalina teñida con pigmentos naturales extraídos de cáscaras de cebolla, fruto de capacitaciones que buscan recuperar técnicas ancestrales. "Todo lo que se vende acá es artesanal. No recibimos productos industriales. Tratamos de proteger nuestra cultura porque esto no sale de una fábrica, sino de las manos de nuestros artesanos", enfatizó.
El municipio también cuenta con otro punto de venta en El Peñón, ampliando así el alcance de los productores locales.
El duro golpe del invierno
La temporada invernal fue implacable. "Las ventas bajaron bastante. En invierno normalmente recibíamos muchos turistas que hacían los recorridos y después pasaban por el local para llevarse un recuerdo. Este año la nieve frenó mucho ese movimiento", admitió Alancay.
La situación económica nacional tampoco ayuda. "Comparado con otros años, estamos muy escasos. A veces los artesanos nos preguntan por qué no venden y nosotros tenemos que explicar que la gente está viajando menos o, cuando viene, ya no compra como antes. Es una realidad que afecta a todos", expresó.
A pesar del escenario adverso, el secretario se mostró esperanzado: "Seguramente vamos a salir adelante todos juntos. Como siempre digo, unidos vamos a poder superar este momento".