El secreto de la cena de Colapinto en Milán: el menú que sorprendió al gerente argentino
Franco Colapinto se tomó un descanso de la F1 en un restaurante de Milán. El gerente, con raíces argentinas, contó qué pidió el piloto en la mesa y soltó una frase sobre su apetito que dejó a todos sorprendidos.
Franco Colapinto se dio un respiro de la Fórmula 1 en Italia, y los detalles de su velada en un restaurante de Milán revelan un lado del piloto que pocos conocen. El gerente del lugar, con raíces argentinas, contó a TN cómo fue la noche y dejó una confesión sobre el apetito del corredor.
El encuentro ocurrió en la Osteria da Fortunata, ubicada en la zona de Moscova. Jérôme Leguizamón, gerente del establecimiento, relató que la visita del piloto de Alpine fue casual. “Fue de noche, pasó de casualidad. Me dijo que ya conocía el lugar y que le encantaban los platos”, explicó.
Leguizamón, de 30 años, destacó la personalidad del joven deportista. “Es un pibe re sencillo, superhumilde, un tipo normal. Me cayó muy bien desde el principio”, aseguró sobre Colapinto.
¿Qué pidió el piloto en la mesa?
Durante la cena, el argentino se decidió por clásicos de la cocina romana. Su menú incluyó una pasta a la carbonara para comenzar, siguió con una a la amatriciana y luego un *cacio e pepe*. El postre tampoco faltó. “Después también comió tiramisú. Está flaquito, pero come como un dinosaurio”, bromeó el gerente.
En cuanto al trato, Leguizamón fue claro: en su restaurante las celebridades no reciben un tratamiento especial. “Para nosotros es un cliente más. Tratamos a todos igual, como corresponde”. Reveló que la cuenta de Colapinto fue de aproximadamente 80 euros.
Tras este momento de distensión, el foco de Colapinto vuelve a la pista. Su próximo objetivo es el Gran Premio de Japón, la tercera fecha del campeonato de F1, que se correrá el domingo en la madrugada argentina.
La historia argentina detrás del gerente
Jérôme Leguizamón, criado en Italia pero con un fuerte vínculo familiar con la Argentina, mantiene vivas las costumbres de nuestro país. “Entrás y es como estar allá: mate, asado los domingos y fernet con coca”, describió sobre su hogar.
Su camino hacia la gastronomía fue poco convencional. De formación técnico industrial, trabajó en otro rubro hasta los 21 años. “No me gustaba lo que hacía y terminé entrando en la gastronomía casi por juego, por una amiga que tenía restaurantes”, confesó.
Su crecimiento en el sector se basó en la experiencia y las recomendaciones. “Nunca tuve currículum, en el ambiente me conocen y todo se fue dando por el boca a boca”, afirmó. Su aprendizaje fue autodidacta: “Fui aprendiendo sobre la marcha, hablando con gente del rubro y formándome solo. Así llegué hasta acá”.
Un cruce inesperado con una estrella pop
Además de atender a figuras del automovilismo, Leguizamón reveló un curioso encuentro con la cantante Tini Stoessel. “La conocí en Milán, terminé en el camarín con amigos en común y hasta canté un pedacito de una canción. Dicen que canto bien”, cerró entre risas.