El secreto de la moqueca brasileña que no te contaron: lo que esconde su cocción te va a sorprender
La moqueca, plato emblemático del norte de Brasil, combina camarones, leche de coco y hortalizas. Se sirve con arroz blanco y tiene más de 300 años de historia. Acá, la receta paso a paso.
La moqueca es un plato emblemático del norte de Brasil que fusiona sabores indígenas, africanos y portugueses. Su base de pescado o mariscos, cocida con leche de coco y hortalizas, crea una textura cremosa que conquista cualquier paladar.
Se sirve habitualmente con arroz blanco, y su aroma combina cilantro y ají. Aquí te contamos cómo prepararla para cuatro porciones.
Ingredientes para cuatro porciones
- 4 tomates grandes y maduros
- 2 cebollas medianas
- 4 cucharadas de leche de coco
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 kilo de camarones limpios y desvenados
- 1 pimentón verde
- Jugo de 2 limones para el marinado
- 2 dientes de ajo machacados
- Sal al gusto
- Arroz blanco para acompañar
Paso a paso para hacer la moqueca
Primero, limpia los camarones: quítales las cáscaras y desvénanos por completo. Lávalos con agua y jugo de limón. Machaca el ajo con sal y cilantro, y marina los camarones en la heladera durante 30 minutos.
Mientras tanto, pica las cebollas, los tomates y el pimentón verde en partes iguales. Pica también el cilantro fresco.
En un recipiente amplio, coloca los camarones con la leche de coco y remueve a fuego medio hasta que hierva. Agrega el aceite de oliva y todas las verduras picadas. Cocina lentamente hasta que los vegetales se ablanden y suelten sus jugos.
Cuando estén en su punto, deja hervir dos minutos más para concentrar sabores. Sirve bien caliente sobre una base de arroz blanco.
El origen de la moqueca, un plato con más de 300 años de existencia
La moqueca nació de la técnica indígena “pokeca”, que asaba pescado en hojas. Con la colonización y las influencias africanas, se incorporaron la leche de coco y el aceite de palma, dando lugar a las variantes baiana y capixaba.
La expansión internacional llegó en los años 1960, cuando turistas que visitaban Salvador quedaron maravillados por el guiso servido en vasijas de barro. En los ’80, con el auge del turismo gastronómico, el plato explotó en popularidad.