El secreto de las lavanderías en días de lluvia: qué prendas salvan y cuánto cuesta

¿Tu ropa no se seca por la humedad? Las lavanderías de Paraná tienen la solución. Conocé qué prendas reciben, cuánto cuesta y cómo hacen para entregar en 24 horas.

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El secreto de las lavanderías en días de lluvia: qué prendas salvan y cuánto cuesta
El secreto de las lavanderías en días de lluvia: qué prendas salvan y cuánto cuesta

La humedad y la falta de sol convirtieron a las lavanderías en el refugio de quienes no pueden secar su ropa. La demanda de acolchados, frazadas y toallas se disparó en Paraná, y desde un comercio local revelaron los precios y los tiempos de entrega.

Las jornadas grises y lluviosas complicaron el lavado y, sobre todo, el secado en los hogares. En ese contexto, las lavanderías se volvieron una solución práctica para evitar la acumulación de prendas y artículos de blanquería. Desde el local Laundry, en Paraná, contaron a Elonce cuáles son los pedidos más frecuentes y cómo hacen para devolver la ropa seca en menos de 24 horas.

La clave: la secadora industrial

Sol, responsable del comercio, explicó que el equipamiento industrial marca la diferencia. “Una de las maquinarias con la cual contamos es la secadora industrial, que es una diferencia que tenemos”, señaló. Eso permite reducir los tiempos: “Por ahí la traen a las 7 de la mañana y para la tardecita ya está listo”.

La velocidad es fundamental en días donde el sol no aparece. La combinación de lavadora, centrífuga y secadora acelera el proceso, algo que en casa resulta imposible de replicar.

Qué prendas llevan más

Durante el invierno, la demanda se concentra en artículos difíciles de manejar en un lavarropas doméstico: acolchados, colchas, alfombras, cortinas y cubresillones. “Durante el invierno es nuestra temporada más alta. Vienen con los acolchados, las colchas, que es lo que la gente justamente usa para taparse”, detalló Sol.

El problema no es solo el tamaño: “En los lavarropas comunes chiquitos se pueden llegar a romper o, a su vez, también que no se seque rápido”. Además, reciben peluches, pijamas grandes para niños y cortinas, prendas que en casa son casi imposibles de secar sin olor a humedad.

“Son prendas muy grandes y nosotros sí las podemos lavar”, afirmó la comerciante.

El proceso para evitar el olor a humedad

La falta de sol no solo alarga el secado, también deja ese característico olor a mojado. Por eso, el proceso industrial incluye varias etapas. “Una vez que lo secamos tiene todo un procedimiento con diferentes maquinarias. Está la lavadora, la centrífuga y luego la secadora”, explicó.

Cuando la ropa está lista, la preparan para que llegue impecable al placard: “Una vez que está seco, perfumamos, doblamos y ya directamente va para casa”. Incluso, organizan los pedidos por tipo de prenda: “Muchas veces tratamos también de diferenciar las prendas, las que son de niño, las que son de mujer y demás, como para que llegue a tu casa listo para guardar”.

Cuánto cuesta salvar la ropa

El servicio para ropa de uso diario se cobra por canasto, que incluye unas diez prendas como jeans, buzos, sábanas y toallas. “Nosotros le llamamos al canasto unas 10 prendas que entran y ronda los 8.000 pesos”, detalló Sol.

Los acolchados tienen precios que varían según tamaño y tela: desde 12.000 pesos para una plaza, 15.000 para dos plazas y hasta 18.000 para modelos king. Para quienes solo necesitan secar, hay una opción más económica: “Si lo traés solo para lo que es secado, se cobra alrededor del 50%”.

El invierno, la época de mayor trabajo

Las bajas temperaturas y la humedad convierten al invierno en la temporada alta de las lavanderías. En días seguidos sin sol, toallas, sábanas y prendas gruesas se acumulan. El establecimiento apuesta a la tecnología para responder: “Nuestro diferencial es poder ser no solo automáticos, sino también industriales y eso hace que podamos entregar dentro de las 24 horas”, afirmó Sol.

Detrás de este negocio hay una historia familiar de tres décadas. “Mis padres estuvieron acá durante 30 años y ahora es un negocio familiar que directamente lo seguimos entre todos”, relató.

El local atiende de 8 a 12 y de 16 a 20, aunque reciben pedidos desde antes de las 7 para quienes necesitan dejar la ropa antes de ir a trabajar. Y la anécdota final: cuando le preguntan cómo hace ella en casa, Sol confiesa entre risas: “No tengo lavarropas en mi casa”. Directamente lleva su propio canasto al negocio y vuelve con la ropa limpia al terminar la jornada.

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