El secreto de las tejedoras de Villa Traful: una feria que rescata el valor de lo artesanal
¿Cuántas horas de trabajo silencioso hay detrás de cada tejido? Las mujeres de Villa Traful abren las puertas de su feria y revelan el secreto de una tradición que se niega a desaparecer.
En Villa Traful, un grupo de mujeres decidió poner en valor el trabajo artesanal con una feria comunitaria que promete ser un punto de encuentro para toda la familia. El domingo 9 de agosto, de 11 a 18, el Salón de Usos Múltiples se llenará de tejidos, sabores caseros y tradición.
Se trata de «Las Arañitas», un colectivo que desde hace años se reúne para tejer y enseñar el telar mapuche. Para ellas, la artesanía es mucho más que un objeto: es horas de trabajo silencioso, paciencia y memoria.
¿Qué se podrá encontrar en la feria?
Los visitantes podrán recorrer stands con tejidos artesanales, trabajos en madera, artesanías decorativas, ropa de moda circular, budines caseros y alfajores, entre otras producciones de emprendedores locales.
«Esperamos que los jóvenes se vayan contagiando del placer de hacer y trabajar y crear con sus manos», expresó Érica, una de las integrantes, sobre el objetivo de la convocatoria.
El witral: un legado que se mantiene vivo
Una de las técnicas que sostienen es el witral, el tradicional telar vertical mapuche, utilizado desde hace siglos para confeccionar mantas, ponchos, caminos y fajas. A diferencia de los telares horizontales, el witral tiene un bastidor vertical donde la tejedora entrelaza los hilos con dedicación.
«Cada diseño requiere concentración, memoria y paciencia. No existen máquinas que aceleren el proceso ni dos piezas exactamente iguales», destacaron desde el grupo.
El proceso es largo: conseguir la lana, lavarla, hilarla, teñirla con tintes naturales y preparar la urdimbre antes de tejer. Cada pieza representa decenas de horas de dedicación.
Una invitación a valorar lo hecho a mano
«Las Arañitas» invitan a las familias a acercarse el 9 de agosto para conocer a las productoras, conversar con ellas y descubrir por qué una artesanía vale mucho más que el objeto que uno se lleva.
«En una época en la que casi todo se fabrica en serie y se descarta, volvamos a mirar aquello que nace de las manos, del tiempo y de la paciencia», proponen.



