El secreto de Malvinas que un cineasta argentino descubrió en las islas
¿Qué encontró un cineasta argentino en Malvinas que lo dejó sin palabras? Una amistad impensada y revelaciones que pocos conocen. Los detalles de 'Los vencedores'.
Un documental filmado en las Islas Malvinas promete remover la memoria colectiva argentina. La amistad inesperada con un isleño anti-argentino cambió el rumbo de la película. Pablo Aparo, su director, habló con El Tribuno y reveló detalles que no se habían contado.
La Semana de Cine en Salta tiene un plato fuerte esta noche: Los vencedores, de Pablo Aparo, se proyecta a las 22 en el Cine Ópera. El film, que acaba de pasar por el Festival de Locarno y el Bafici, se mete de lleno en la causa Malvinas, pero desde una perspectiva poco explorada: la de los propios isleños.
¿Qué encontró Aparo en las islas?
El realizador pasó seis meses viviendo en Malvinas, con viajes en 2020, 2023 y 2024. Su intención original era rastrear las huellas de la guerra de 1982, pero se topó con algo que lo descolocó: la amistad con Matt, un isleño abiertamente anti-argentino. Ese vínculo terminó redimensionando toda la película.
“Fue difícil entrar a la propiedad privada hasta que conocí a Matt. Él era muy anti-argentino en sus expresiones, pero igual me invitó a su casa”, contó Aparo. Esa relación inesperada se volvió el eje del documental, que pasó de ser una investigación a ser el retrato de una amistad fuerte.
¿Cómo recibieron la película en el exterior?
En Locarno, el documental se proyectó ante unas 800 personas el primer día y 200 el segundo. Aparo se mostró sorprendido por la respuesta: “Quienes conocían sobre Malvinas me decían que el documental le dio luz a la situación, y a los que no sabían nada les presentó un lugar y una gente que no imaginaban que existían”.
En el Bafici, en cambio, la recepción fue más controversial. “Llega mucho y es bastante controversial. Algunos quizás sean un poco más radicales en la cuestión de darle voz a ellos, que dicen algunas cosas que molestan, pero también hay ciertas verdades, y las verdades también molestan”, reflexionó.
¿Qué opina sobre la guerra y los isleños?
Aparo notó que los más veteranos vivieron la guerra en la puerta de sus casas y “tienen un espíritu más radical con los argentinos; muchos sufren estrés postraumático”. En cambio, los jóvenes ya no sienten esa amenaza, gracias a la educación financiada y los recursos económicos.
También lo impactó la presencia militar británica: “Ellos son 3.500 personas, y en la base, cuando está a full de soldados, son otras 3.500 personas”. Eso lo llevó a preguntarse si los isleños se sienten más seguros o si eso genera más paranoia.
¿Cambió su mirada sobre Malvinas?
El director admite que su perspectiva se complejizó: “Siempre sentí que se mostraban unas islas inhóspitas, vacías, con pingüinos y nada más. Y fui a buscar eso que no estaba y lo primero que encontré fue un lugar bellísimo”.
Además, descubrió que los isleños sabían lo que pasaba en la dictadura argentina y “tuvieron un miedo muy grande de ser desaparecidos”. Para Aparo, la causa Malvinas debería ampliarse: “Ojalá que las Malvinas se conviertan en algo que transmita soberanía más general, no solamente en esas tierras, porque si no puede quedar como un símbolo vacío”.