El secreto de metal que controlaba la vida en los ingenios tucumanos
¿Con qué pagaban realmente a los obreros de los ingenios tucumanos? Descubrí el sistema de fichas que controlaba hasta la última compra y encerraba a familias enteras en un circuito del que no podían salir.
Una práctica que marcó a generaciones de trabajadores azucareros en Tucumán sale a la luz, revelando un sistema de pago que encerraba a los obreros en un circuito económico del que no podían escapar. Durante décadas, el salario no era dinero, sino piezas de metal con un valor restringido.
En lugar de recibir moneda de curso legal, miles de empleados de los ingenios cobraban con fichas o monedas propias emitidas por las empresas para las que trabajaban. Estas piezas representaban horas o jornadas laborales, pero su utilidad terminaba en los límites del establecimiento.
¿Cómo funcionaba el sistema de las fichas?
El mecanismo era claro y restrictivo. Las fichas solo podían ser utilizadas dentro del propio ingenio o en los comercios que estaban vinculados directamente a la empresa. De esta forma, los trabajadores accedían a alimentos, vestimenta y productos básicos, pero siempre dentro de un circuito cerrado y controlado.
El resultado era un ciclo económico perfecto para los dueños de los ingenios: el salario, en la práctica, terminaba regresando al mismo lugar del que había salido. El dinero nunca circulaba fuera de la esfera de influencia de la empresa, consolidando un poder absoluto sobre la vida de los obreros y sus familias.
¿En qué ingenios se usaba este método?
Según la investigación del creador digital Mauricio Lamontanaro, este sistema fue implementado en numerosos establecimientos azucareros de la provincia. Entre los ingenios que utilizaron estas fichas se encuentran Santa Ana, Bella Vista, La Trinidad y Concepción.
La lista se extiende a otros emblemáticos nombres de la industria tucumana: Cruz Alta, La Florida, Aguilares, San Pablo, San José, Lastenia, Esperanza, Ñuñorco y Marapa. La práctica, por lo tanto, no fue aislada, sino una característica extendida de una época.
Con el paso de los años y los cambios en la legislación laboral, estas monedas dejaron de circular. Sin embargo, su significado histórico perdura más allá de su valor nominal. Hoy, estas piezas son buscadas por coleccionistas y conservadas como reliquias de un pasado no tan lejano.
“Cada una guarda una historia: la de miles de trabajadores, familias enteras y pueblos que crecieron alrededor de los ingenios”, sintetiza Lamontanaro. Para él, estos son “pequeños objetos de metal que, más que dinero, son memoria viva de la historia azucarera de Tucumán”.